
------------------------------------------
Yo no he leído el libro pero por este review (del Serrano) pudiera pensar que Fernando no necesita ser miembro de la UPEC, para elogiar al gobierno de la Isla (por sus logros), no molestarlo demasiado (en sus errores), críticar la corrupción de los de a pie, y por supuesto mal hablar de la Iglesia, ese trillo tan trillado en la mayor de las Antillas, donde se desahogan sin riesgos los temores, censuras y autocensuras reprimidas ...
Entre las brillanteces que Pascual elogia en Fernándo está que "la visita del Papa a Cuba supuso el fin del acelerado crecimiento del número de fieles católicos cuando comenzó a sermonearles con la obligación de llegar vírgenes al matrimonio y el pecado del aborto".
En realidad el relativo "(des)acelerado crecimiento" se dio, entre otras (varias) cosas, porque luego de las críticas al sistema imperante (de las de verdad: al meollo de la cuestión, con argumentos y propuestas) en la Isla, tanto por el Papa, como por Mons. Meurice, y previendo de que esto pudiera tomar mayor vuelo, se recomenzó por parte del gobierno una política de recoger pita, que se agudizó con el conflicto generado (Jerarquía Eclesial - Gobierno) por el tema Elián-Batalla de Ideas, y la publicación del libro sobre la operación Peter Pan, incluida. (quizás Fernándo recuerda aquella entrevista del Cardenal denunciando los intentos -a partir de la filtración de un documento del PCC- de retomar los métodos de los 60s y 70s de la represión religiosa).
Al apretar un poco el zapato gubernamental en esta línea, varios como ya lo habían hecho muchos en las primeras décadas de la revolución, prefieron hacer mutis por el foro, y esperar a que la cosa mejorara y se pudiera ir nuevamente a la Iglesia ... (ya se puede, al parecer)
No es el aborto o el tema de la virginidad (sermón que ha sido eterno por parte de la Iglesia católica, y que no fue introducido por el Papa en la Isla) lo que (precisamente) ahuyenta la gente en Cuba... en un final Dios siempre perdona, y el gobierno (por eso) no cuestiona ...
Gaspar, El Lugareño