Entre las cosas a las que me dedicaba cuando formaba parte del equipo de la revista Enfoque (de la arquidiócesis de Camagüey y decana de las revistas católicas cubanas actuales), era suministrar la publicación, de manera discreta, a un grupo de intelectuales orgánicos (periodistas, escritores, etc) que la deseaban leer, pero que a la vez no se supiera que la leían (por aquello de que no era conveniente, tú sabes...)
La anécdota a la que quiero hacer mención es la siguiente:
Con motivo del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, publicamos en Enfoque el documento completo.
Luego de varios días de haber concluido la distribución, a todos los miembros de la ya mencionada lista, me encuentro con uno de ellos (periodista) y me dice (más o menos):
Joaquín, que bueno que publicaron "eso" de los Derechos Humanos, porque llevo varios años escribiendo y publicando artículos sobre como EUA los viola (a los Derechos Humanos) y nunca la había leído [la Declaración] .
Quizás no sea esta la regla, pero tampoco creo que sea la excepción.
La anécdota a la que quiero hacer mención es la siguiente:
Con motivo del 50 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, publicamos en Enfoque el documento completo.
Luego de varios días de haber concluido la distribución, a todos los miembros de la ya mencionada lista, me encuentro con uno de ellos (periodista) y me dice (más o menos):
Joaquín, que bueno que publicaron "eso" de los Derechos Humanos, porque llevo varios años escribiendo y publicando artículos sobre como EUA los viola (a los Derechos Humanos) y nunca la había leído [la Declaración] .
Quizás no sea esta la regla, pero tampoco creo que sea la excepción.
Gaspar, El Lugareño