Arca Images, la productora artística dirigida por Alexa Kuve, con sede en esta ciudad del Sur de la Florida, ha estado presentando en el escenario del Westchester Cultural Arts Center, entre los pasados días 6 y 16 del presente mes de marzo, una propuesta del dramaturgo cubano-americano Nilo Cruz, la que bajo el título de “Tres veces Cruz”, recoge tres espectáculos unipersonales a los cuales los une el tener como motivación para sus respectivos argumentos la temática de la guerra y vida en ese distrófico país asiático, que resulta ser Afganistán, el cual desde hace años se ha convertido en noticia producto de terribles combates, acciones criminales contra sus propios ciudadanos y por albergar organizaciones terroristas altamente extremistas que constituyen un gran peligro para sus propio país y el resto del mundo.
Este espectáculo, ya había contado con su estreno en esta ciudad en el año 2016, en el escenario del actualmente cerrado por reparaciones On Stage Black Box del Miami Dade County Auditorium -el cual esperamos verlo funcionando nuevamente en algún momento no demasiado lejano- dirigida también por el propio autor, pero bajo el nombre de “Farhad o el secreto del ser y otras obras”, tomando el título de uno de los tres monólogos que lo componen, siendo los otros dos “El viaje de la sombra” y “Melisma”. Con respecto al elenco de la actual temporada, dos actores repiten en escena -Andy Barbosa y Andrea Ferro-, mientras Carlos Acosta Milián, se suma a la puesta.
Cada uno de dichos trabajos fueron concebidos y estrenados en diferentes momentos y lugares. Por ejemplo “El viaje de la sombra” tuvo su estreno el 2013 en la ciudad californiana de San Francisco, contando con el acompañamiento de la Orquesta de Cámara de dicha ciudad; el de “Farhad o el secreto del ser” subió a escena por vez primera durante el 2014 como parte de un festival de monólogos en la ciudad de New York, llamado Inner Voice, mientras que “Melisma” vio la luz en el 2016, en Miami, formando parte del estreno de dicha trilogía dramática como espectáculo conjunto.
Cruz, quien a su labor como dramaturgo ha sumado además la de director de sus propias obras -situación que se ha convertido en un hecho muy común entre los dramaturgos de habla hispana para poder ver subir a las tablas sus obras- se propone, partiendo de trabajos individuales llegar a un espectáculo de concepción coral, debido a la manera en que el conjunto de los actores irán interaccionando dentro del momento individual de cada uno de ellos. Con esto, el director hace que los intérpretes no abandonen nunca el escenario, sino que unos sirvan para crear juegos escénicos de apoyo al lenguaje plástico de la puesta y como apoyo a las acciones del actor en su solitario diálogo.
Algo de arena sobre el piso, la cual remite al lugar geográfico al que se hace referencia en los distintos trabajos, con la que por instantes los actores entran en relación, tres pequeñas otomanas donde por momentos descansan los actores al no estar en acción y cuatro paraguas blancos, los cuales lo mismo apoyarán las imágenes evocadas en los textos, como servirán de soporte a modo de pantallas para proyectar imágenes sobre ellos, además de un vestuario base que se transforma ligeramente para destacar la caracterización de los actores en cada trabajo individual, sumado a un sobrio diseño de luces, crean la imagen visual de un espectáculo que no necesita de excesos para lograr su expresividad.
Respecto al primer monólogo que abre el espectáculo, “El viaje de la sombra”, a cargo de Andy Barbosa, este asume el rol de Marcelo Miguel, un niño que ante la ausencia de su padre, soldado que se encuentra participando en la guerra en Afganistán, desea ponerse en contacto con él a través de una carta, la cual no quiere que sea descubierta por sus amigos de escuela para que no vean sus lágrimas marcadas en el papel ni los dibujos que en la misma realiza, pero donde junto a ella, al ponerla dentro del sobre, se introducirá de manera subrepticia la propia sombra del infante, interesada, al menos ella, en poder llegar junto a su padre. A partir de esta hermosa historia llena de poesía y fantasía, se narran las peripecias de dicha carta en camino a su lejano y anhelado destino, hasta ser devuelta a su origen en manos del niño, sorprendiendo con un muy hermoso mensaje cargado de amor y tristeza a la vez. La acción transcurrida en escena, que podría ser tomada como una imaginativa narración infantil, se convierte en un profundo y humano mensaje que muestra el gran costo que representan los conflictos bélicos dentro del seno de la sociedad y en especial del familiar.
Barbosa con este trabajo, vuelve a mostrar su gran ductilidad en la creación de cada uno de sus personajes. El actor muestra con claridad al niño en escena –tal vez dejando salir ese lado de infante que trasluce tímidamente su propia personalidad- apropiándose no tan solo de la inocencia sino del comportamiento del mismo. La incorporación que realiza de algunos otros personajes indirectos que dan color a la historia, es algo que logra con precisión y economía de recursos, agregándole a los mismos una ajustada nota de simpatía, llevando la acción como si de un cuento infantil se tratara. Al final, el resultado de su labor queda definido tanto por la plasticidad en sus movimientos, su buen decir, como por el compromiso con el que se introduce en la piel y el alma del personaje. Dentro de la concepción y puesta en escena de este trabajo la música adquiere un papel muy importante, pues la misma fue concebida para guiar las acciones de la obra, por lo que para su estreno se contó con el acompañamiento de una orquesta de cámara. Sin duda alguna, a nuestro ver, el trabajo de mayor relevancia dentro del espectáculo en general.
El segundo monólogo en apropiarse de la escena es “Melisma”, interpretado por Carlos Acosta Milián, quien asume el rol de un soldado herido -con un brazo inutilizado- y que al parecer se encuentra en espera de poder ser rescatado del campo de batalla. La reacción en dicho personaje es supuestamente de delirio, producido este ante tal dramática situación, provocando el sacar a la luz sus experiencias vividas como actor dentro de un set cinematográfico o teatral, las cuales ahora confunde, mezclándolas con la peligrosa y desesperada situación en que se encuentra. En este trabajo, el dramaturgo procura fundir dos realidades en busca de crear un ambiente onírico que evade la realidad ante tal momento de incertidumbre humana, pero dejando indefinido el real mensaje del texto. El mismo título de dicho monólogo nos lleva a una evidente ambigüedad, sin nos centramos en el significado de la propia palabra ‘melisma’, la cual es un término que hace referencia a la ‘duración de varias notas musicales sobre una misma sílaba en la letra’ o a la de una ‘canción o melodía breve’, significado este último en cuanto a lo de brevedad- con el cual cabría si acaso, encontrar alguna relación.
El desempeño actoral de Milián en escena es coherente con el estado de ánimo que muestra su personaje, aunque dejando a la vista la ambigüedad del mismo. Su trabajo escénico además, se ve limitado a partir de cierto instante y hasta el final de la obra, producto de un innecesario trabajo escénico, marcado por la dirección, que lo obliga a tener que sujetarse el pantalón desabrochado con la única mano que tiene disponible -recordemos que el personaje se encuentra herido teniendo un brazo inmovilizado- reduciendo su movilidad, dejando al actor inmóvil y diciendo un texto poco expresivo, carente de emoción.
El espectáculo cierra con el monólogo “Farhad o el secreto del ser”, interpretado por la joven actriz Andrea Ferro, texto que tiene origen en eventos reales de los cuales el dramaturgo tuvo conocimiento por medio de la lectura de un artículo publicado en el New York Times, el cual trataba sobre las ‘bacha posh’, niñas que en países musulmanes, como Afganistán, son vestidas y tratados como varones con el fin que puedan asistir a la escuela, recibir una educación, así como poder realizar algún tipo de trabajo con el que puedan ayudar a sus familias, situación esta que cambia radicalmente llegada determinada edad donde se ven obligadas a asumir sus verdaderas identidades femeninas para ser entregadas en matrimonio, por sus propios padres, a hombres mucho mayores. Este trabajo se mueve dentro de un parco estilo de teatro musical, en el cual los textos serán dichos tanto cantados como hablados, pero adoleciendo de acción y prácticamente de movimiento, dando como resultado un espectáculo narrativo estático, que a pesar de la fuerte carga dramática de lo que dice, la falta de expresividad lastra en cierta medida su resultado.
Al ver este último trabajo nos vino a la mente que dentro del espectáculo hubiera podido tener cabida de igual forma un monólogo que hiciera referencia a la detestable realidad que sufren muchos niños varones en muchas zonas de países islámicos, como el mismo Afganistán, los cuales desde muy tempranas edades son comprados a sus familias y preparados como ‘bailarines exclusivos’ para actuar ante grupos de hombres, que además abusan de ellos sexualmente. Podría haber sido una excelente oportunidad de denunciar las terribles condiciones de vida que sufren niños, adolescentes y mujeres bajo estos regímenes autocráticos que rigen cada paso de sus sociedades por los designios dentro del mundo musulmán, de la religión islámica. De este modo, el espectáculo podría haber sido un gran grito de denuncia no sólo a las guerras, sino también a los acontecimientos y hechos que las provocan.
No podríamos finalizar sin mencionar el excelente trabajo que la música aportó a esta propuesta escénica, labor que estuvo en manos de Carlos Silva, Jose Mayito Aguilera, Mostafa Mchatet y Omar Herrera, quien a través de la utilización tanto de instrumentos conocidos como de otros de origen étnicos, logran brindarle a los tres monólogos un agradable ambiente sonoro, asi como el adecuado acompañamiento a los textos cantados.
Una vez más el teatro de Nilo Cruz sube a los escenarios de Miami, gracias al esfuerzo de Arca Images, con su diversidad de temas, su aguda mirada y su interés por mantener viva una manifestación artística que cada día se enfrenta a mayores retos para su supervivencia.
Wilfredo A. Ramos.
Miami, marzo 21, 2025.
Fotos cortesía de Arca Images.