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Sunday, March 23, 2025

Ballet “The prodigal son” (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


Esta obra, cuyo título original es “Le fils prodigue”, con coreografía de George Balanchine, fue estrenada el 21 de mayo de 1929 en el Théâtre de la Ville, en París, y fue la obra apertura de la última temporada que los Ballet Russes realizaron en París. La música fue compuesta por Sergei Prokofiev quien, además, estuvo a cargo de la conducción de la orquesta, la escenografía y el vestuario fueron diseñados por Georges Rouault y la iluminación estuvo a cargo de Ronald Batas. El argumento fue realizado por Borís Kojnó, basándose en la parábola del Evangelio según San Lucas pero enfatizando la idea del pecado y la redención, hacia el final de la obra. En ocasión de su premier, la obra estuvo protagonizada por Serge Lifar, Anton Dolin, Felia Doubrovska, Michael Fedorov y Léon Woizikowsky.


Esta colaboración fue la tercera entre Prokofiev y los Ballet Russes. Sin embargo, por primera vez, el compositor se mostró molesto con el coreógrafo ya que él había imaginado una puesta coreográfica más realista de la propuesta por Balanchine. Es por eso que Prokofiev se negó a pagarle regalías a Balanchine por su coreografía. A pesar de este desentendido entre los implicados, “The prodigal son” fue un éxito de crítica y de público, y uno de los primeros ballets de Balanchine en alcanzar trascendencia internacional.


El argumento es sencillo y se organiza en un acto y tres cuadros. En el primer cuadro el hijo pródigo abandona el hogar paterno, junto a dos amigos, tras recibir parte de su herencia. En el cuadro siguiente, se los ve en una taberna, participando de una fiesta; el hijo pródigo queda deslumbrado por una misteriosa mujer, sus amigos aprovechan y lo emborrachan, le roban todo su dinero y lo dejan abandonado a suerte. En el cuadro final, el joven vuelve al hogar paterno, arrepentido, en busca de redención.


Luego del estreno y tras la muerte de Diaghilev, ocurrida ese mismo año, Balanchine se traslada a Estados Unidos y repone esta obra para el American Ballet en 1934 y, también se volverá a presentar, con M. Barishnikov, en 1980. Otras compañías que la han representado son el New York City Ballet (1950, con J. Robbins), el Royal Danish Ballet (1968), el Royal Ballet (1973, con R. Nureyev), el ballet de la Ópera de Paris (1973) y Les Grand Ballet Canadiens (1989).


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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO)

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com

Sunday, March 16, 2025

Ballet "The two pigeons" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


La primera versión de este ballet fue estrenada en la Ópera de París, el 18 de octubre de 1886, con coreografía de Louis Mérante, libreto de Mérante y Henri de Régnier, sobre una fábula de Jean de la Fontaine, música de André Messager e interpretada por Rosita Mauri y Marie Sanlaville. Esta obra estuvo estructurada primero en tres actos y luego en dos, y la historia transcurría en Tesalia, en el Siglo XVIII, donde Pépio (que había sido interpretado por una mujer travestida) no está feliz con su vida hogareña junto a su prometida, Gourouli. Esta incomodidad se ve simbolizada en un pas de deux, donde imitan los movimientos de un par de palomas que ambos estuvieron observando. Pépio es seducido por un grupo de gitanos que visitan su pueblo y decide dejar el pueblo para unirse a sus aventuras. Gourouli recibe el consejo de su abuela, que la incita a seguirlo disfrazada de gitano. Al llegar al campamento seduce a los gitanos y soborna a uno de ellos para que moleste a Pépio. Una fuerte tormenta cae sobre el campamento y los gitanos huyen, dejando atrás a Pépio y llevándose su dinero. Viéndose solo y sin dinero, decide regresar a su casa, compungido, y pedirle perdón a su prometida.


En 1906, en Londres, se estrena una nueva versión del ballet con coreografía de François Ambroisiny y una adaptación abreviada de la música de Messager. Esta partitura corta de la obra musical original también se presentó en la Ópera de París, en 1912, y fue publicada como la versión final. Albert Aveline realizó una nueva coreografía en un acto, para el mismo teatro, en 1919. El rol de Pépio fue interpretado por una mujer hasta 1942, momento en que finalmente fue danzado por un hombre.


Sir Frederick Ashton, sobre la partitura corta, decide hacer su propia versión del ballet, estrenado el 14 de febrero de 1961 por el Royal Ballet en el Royal Opera House de Londres. La adaptación del libreto estuvo a cargo del propio Ashton, John Lanchbery realizó los arreglos sobre la música original de André Messager y el diseño fue de Jacques Dupont. En la premiere los roles principales fueron interpretados por Lynn Seymour, Chistopher Gable y Elizabeth Anderton. En esta versión resulta interesante que se utilizan dos palomas blancas reales para simbolizar a los amantes.


Aquí, la historia se sitúa en la París de fines del Siglo XIX. Un pintor retrata a su amante, que está sentada en una silla de hierro fundido. Llegan unos amigos de la modelo y el pintor demuestra su espíritu inquieto ante la presencia de otra mujer en el estudio. Por la ventana de la buhardilla observa aun grupo de gitanos que, al malinterpretar uno de sus gestos, aparecen en el estudio para disputar la posesión de la silla. Una de las gitanas coquetea con el pintor y cuando el grupo de gitanos decide irse, él va tras ellos. Sin embargo, esta presencia foránea inquieta al campamento y deciden expulsarlo. El pintor regresa a su estudio para reconciliarse con su amante. Finalmente, ambos se sientan en la silla de hierro que ha desatado todo el conflicto.


Esta última versión, ligeramente cómica en su requerimiento interpretativo, se ha repuesto para el Royal Ballet en 1962 (nuevamente con L. Seymour y C. Gable), para el CAPAB Ballet (1968), el Australian Ballet (1975), el National Ballet of Canada (1979), el Teatro Regio Ballet (1992) y el Sarasota Ballet (2007).




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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

Sunday, March 9, 2025

Isadora, la revolucionaria de la danza (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.


Isadora Duncan nació en la ciudad de San Francisco, Estados Unidos, el 27 de mayo de 1877. Su padre, Joseph, abandonó a la familia cuando Isadora era aún muy pequeña, siendo luego acusado de fraude bancario y encarcelado. Esto generó una difícil situación económica y, al parecer, influyó en el alejamiento de la familia de la fe católica que hasta entonces habían profesado (Isadora era una «atea convencida», según sus propias declaraciones).

Abandonó la escuela a los diez años y comenzó a impartir clases de danza a niños de su barrio, junto con su hermana Isabel; mientras, su madre Dora daba lecciones de piano para mantener a la familia y se encargaba, además, de la educación de sus hijos. Predominaban en las lecciones musicales Mozart, Schubert y Schumann, que tuvieron una indiscutible influencia en el posterior desarrollo artístico de Isadora.

Según sus biógrafos, Isadora era una niña solitaria y retraída que solía jugar en la playa observabando el mar. La influencia del mar y sus juegos infantiles se recogen en su Autobiografía, publicada en 1927. Cuando Isadora llegó a la adolescencia, la familia se mudó a Chicago, donde Duncan estudió danza clásica. Allí perdieron todas sus posesiones en un incendio y se trasladaron a Nueva York, donde Duncan ingresa en la compañía de teatro del dramaturgo Augustin Daly. En el momento en que la mitad de Europa intentaba emigrar para alejarse de la penuria económica y encontrar un futuro mejor, Isadora convence a su madre y a su hermana de emigrar a Europa. Se asientan primero en Londres y posteriormente en París.

Durante su etapa londinense, Isadora siempre inquieta y autodidacta, pasa largas horas en el Museo de Arte Británico. Le fascinan las obras de la Grecia clásica, especialmente los vasos decorados con figuras danzantes. De ellas adoptará algunos elementos característicos de su danza, tales como inclinar la cabeza hacia atrás, como las bacantes, y el uso de las túnicas. Es en esta época cuando comienza a consolidarse su estilo único de danza. Se trata de una danza muy alejada de los patrones clásicos conocidos hasta entonces, incorporando movimientos que tenían más que ver con una visión filosófica de la vida, ligada quizás al expresionismo, a una búsqueda de la esencia del arte que solo puede proceder del interior.

Era plenamente consciente de que su estilo implicaba una ruptura radical con la danza clásica y por eso se veía a sí misma como una revolucionaria. Al mismo tiempo que su estilo se iba consolidando, Isadora estudiaba en profundidad la danza y la literatura antiguas a través de los museos, particularmente el Louvre de París, la National Gallery de Londres y el Museo Rodin.

Los temas de las danzas de Isadora eran clásicos, frecuentemente relacionados con la muerte o el dolor, en oposición a los asuntos que trataba la danza clásica conocida hasta entonces, que giraban en torno a héroes, pricesas y espíritus. Su puesta en escena era también revolucionaria y en cierto sentido minimalista: apenas algunos tejidos de color azul celeste en lugar de los aparatosos decorados conocidos hasta entonces y una túnica vaporosa que dejaba adivinar el cuerpo y entrever las piernas desnudas y los pies descalzos, frente a los tutús, zapatillas de punta y medias rosadas de rigor en el ballet. Isadora bailaba sin maquillaje y con el cabello suelto, mientras que lo habitual en aquella época era maquillarse a conciencia y recogerse el pelo con un rodete.


Es comprensible que el estilo de Isadora resultase chocante al público del momento, acostumbrado a los estándares de la danza clásica. Isadora tuvo que aguantar abucheos e interrupciones de diversa índole en sus sesiones de danza durante algún tiempo, siendo notable en este sentido la polémica que se desató durante una gira por Sudamérica en 1916. En el libro “El Siglo del Viento”, Eduardo Galeano cuenta cómo fueron los días de la artista en Buenos Aires:
Descalza, desnuda, apenas envuelta en la bandera argentina, Isadora Duncan baila el Himno Nacional. Una noche comete esa osadía en un café de estudiantes de Buenos Aires, y a la mañana siguiente todo el mundo lo sabe: el empresario rompe el contrato, las buenas familias devuelven sus entradas al Teatro Colon y la prensa exige la expulsión inmediata de esta pecadora norteamericana que ha venido a la Argentina a mancillar los símbolos patrios. Isadora no entiende nada. Ningún francés protestó cuando ella bailó La Marsellesa con un chal rojo, azul y blanco por todo vestido. Si se puede bailar una emoción, si se puede bailar una idea, ¿por qué no se puede bailar un himno? La libertad ofende. Mujer de ojos brillantes, Isadora es enemiga declarada de la escuela tradicional, el matrimonio, la danza clásica y de todo lo que enjaule al viento.

Tuvo una vida personal tan poco convencional como la expresión de su arte, y vivió siempre al margen de las costumbres tradicionales. Se casó con el poeta ruso Serguéi Esenin, 17 años más joven que ella. Isadora eligió ser madre soltera y tuvo dos hijos. Nunca quiso revelar el nombre de los padres, pero se sabe que fueron el diseñador teatral Gordon Craig y París Singer, hijo del magnate de las máquinas de coser. La vida privada de Isadora nunca estuvo exenta de escándalos ni de tragedias. La más espantosa fue ciertamente la muerte de sus dos hijos, Deirdre y Patrick, que se ahogaron en un accidente en 1913, cuando el auto en el que viajaban junto a su nodriza, se cayó al agua del río Sena.

La carrera de Isadora había empezado a declinar. Fueron tiempos de serios problemas financieros y de diversos escándalos sentimentales, acompañados por algunos episodios de embriaguez pública. Isadora vivió sus últimos años entre París y la costa del Mediterráneo, dejando deudas en hoteles y pasando cortos períodos en departamentos alquilados. Algunos de sus amigos trataron de convencerla para que escribiese su autobiografía, con la esperanza de aliviar un poco su situación económica, la cual fue finalmente publicada en 1927.

Las trágicas circunstancias que rodean la muerte de Isadora Duncan han contribuido a la consolidación del mito y están envueltas en cierto misterio que la historia no ha conseguido despejar. Isadora Duncan murió en un accidente de automóvil en Niza, la noche del 14 de septiembre de 1927, a la edad de 49 años, cuando la larga chalina que llevaba alrededor de su cuello se enredó en la llanta del automóvil descapotable en que viajaba.



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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).
Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com

Sunday, March 2, 2025

Ballet "Petrushka" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.


El ballet “Petrushka” fue estrenado el 13 de junio de 1911 en el Théâtre du Châtelet, en París. La coreografía fue realizada por Michel Fokine, la música compuesta por Ígor Stravinsky, el argumento fue escrito por Stravinsky y Alexandre Benois, y el diseño de vestuario y decorados estuvo a cargo de Alexandre Benois, todos bajo la coordinación de Serguéi Diáguilev, porductor de la compañía Ballet Russes, para quien fue creada la obra. El día del estreno la orquesta fue dirigida por Pierre Monteux y los roles principales estuvieron a cargo de Vaslav Nijinsky (Petrushka), Tamara Karsávina (la Bailarina), Alexandr Orloff (el Moro o el Sarraceno) y Enrico Cecchetti (el Mago-Titiritero).


Esta obra recupera parte de la tradición y de la cultura rusa, tan preciada en la París de comienzos del siglo XX, y está inspirada en algunos recuerdos de infancia de Benois. Organizada en un acto y cuatro escenas bien definidas, la primera escena nos ubica en la plaza de San Petersburgo, en 1830, durante una feria. En ella, entre otras atracciones, hay un teatro de marionetas y, al abrirse el telón, vemos que comienzan a bailar tres marionetas: Petrushka, un payaso triste y melancólico, la delicada Bailarina y el Moro, tosco y posesivo. Petrushka y el Moro están enamorados de la Bailarina, pero ella claramente prefiera al Moro, por lo que el payaso, ante esta desventaja, lo ataca durante la presentación.


Comienza la segunda escena en cuarto de Petrushka, donde el Titiritero lo ha encerrado. El cuarto tiene colores azules y grises, es triste, apagado, como quien lo habita. Allí, el payaso se queja en soledad por la crueldad con la que es tratado. El Titiritero introduce a la Bailarina en la habitación, Petrushka se emociona al verla y, torpemente, le declara su amor. Eso la asusta y se marcha. Petrushka se queda solo nuevamente, triste y desesperado por el rechazo.

La tercera escena se inicia en la habitación del Moro. El cuarto es alegre, con colores cálidos y diseños vivaces, como el sarraceno, que vive feliz. Lo vemos jugando con un coco, primero en su cama mullida y luego por todo el espacio. El Titiritero lleva allí a la Bailarina, el Moro la halaga, la corteja, y ella se deja abrazar sin mostrar resistencia. En ese momento llega Petrushka y declara nuevamente su amor por la Bailarina. El Moro abusa de su fuerza y el payaso apenas logra escapar.


En la última escena regresamos a la feria, donde la gente ha continuado con la celebración. Aparece Petrushka siendo perseguido por el sarraceno y la fiesta se interrumpe. Finalmente el Moro da muerte al payaso. La gente se agolpa alrededor de la víctima, llega la policía que interroga al titiritero pero en suelo sólo encuentran un muñeco de trapo. Todos se van de la plaza, la fiesta terminó, el titiritero lleva al muñeco hacia el teatro y, cuando está por entrar, aparece el espíritu de Petrushka en el techo, amenazante y responsabilizando al Titiritero por su triste final.


“Petrushka” ha sido una de las obras más exitosas de los Ballet Russes y ha tenido diversas reposiciones luego de su disolución, por ejemplo la realizada por el propio Fokine en 1942, la de la Ópera de París en 1948 y la del Royal Ballet en 1957, entre otras. Así mismo se han realizado nuevas versiones de la obra, incluyendo la de Kurt Joos (1930), Maurice Bejart (1977) y la de John Neumeier (1982).





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com






Sunday, February 23, 2025

“Five Brahms Waltzes in the Manner of Isadora Duncan” (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


Esta obra en un acto fue coreografiada por Sir Frederick Ashton sobre la partitura del Opus 39 Número 15 de Johannes Brahms. El estreno se produjo en una gala, con la bailarina Lynn Seymour, el 22 de junio de 1975 en el State Opera House, de Hamburgo.

En 1921 Ashton presenció una de las presentaciones de Isadora Duncan en Londres. Él quedó impresionado por la libertad de sus movimientos, por la fusión entre la música y la danza, y la capacidad de Isadora para permanecer inmóvil, en reposo, durante un tiempo para luego realizar un mínimo gesto que aparecía como lleno de significado. Esta influencia definitivamente marcó su estilo coreográfico.


Este ballet es una especie de rememoración impresionista sobre Isadora, sobre el recuerdo que Ashton guardó de ella. El vestuario, original de David Dean, es suelto y casi transparente, similar al que Duncan utilizaba frecuentemente en sus presentaciones. Los movimientos no pretenden ser una reconstrucción sino que en ellos Ashton claramente evoca el lirismo, la línea y la dinámica que la bailarina estadounidense proponía en los albores del siglo XX.


El 15 de junio de 1976 la propia Lynn Seymour estrenó la versión definitiva de este ballet, en la gala por el 50 aniversario del Ballet Rambert, en Sadler's Wells. Aquí Ashton agregó los valses número 1, 2, 8, 10 y 13 al vals número 15 original. Luego de varias representaciones a cargo de Seymour, incluyendo las que realizó junto al American Ballet Theatre, al Royal Ballet y al ya mencionado Ballet Rambert, la bailarina se dedicó a realizar la reposición de la obra en diferentes compañías de danza, siendo la última en 2004 para el Royal Ballet, con la interpretación de Tamara Rojo.


“Five Brahms Waltzes in the Manner of Isadora Duncan” es en homenaje a la gran pionera de la danza moderna, donde Ashton presenta una celebración que rememora aquella experiencia juvenil en seis cuadros ambientados con el piano de Brahms.



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Ver en el blog
Isadora, la revolucionaria de la danza (por Florencia Guglielmotti)

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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

Sunday, February 16, 2025

Ballet "Romeo y Julieta" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.


Esta tragedia clásica de William Shakespeare fue llevada a los escenarios de la danza por primera vez en 1785 por Eusebio Luzzi y seguidamente por Vicenzo Galeotti, en 1811, para el Royal Danish Ballet. Sin embargo nada ha quedado de estas versiones iniciales. En 1936 Sergei Prokofiev finaliza su partitura y, a pesar de las dificultades que la música presentaba para bailarines y creadores, en 1938 se estrena el ballet con coreografía de Ivo Váňa Psota en Brno, Chekoslovaquia, con Psota en el rol de Romeo y Zola Semberova como Julieta.


Fue el 11 de enero de 1940 cuando el ballet Kirov de Leningrado estrena la versión que resultaría ser la más famosa, la que llegó hasta nuestros días, con coreografía de Leonid Lavrovski y la interpretación de Galina Ulanova (Julieta) y de Konstantin Sergeyev (Romeo). EL ballet se organiza en tres actos y el argumento sigue fielmente lo propuesto en la obra original de Shakespeare.

El primer acto inicia en la plaza del mercado de Verona, donde Romeo (hijo de los Montesco) es rechazado por Rosalinda. Allí también está Teobaldo (sobrino de los Capuleto), quien al identificar a Romeo, lo incita a pelear. Al ver la situación, el príncipe de Verona los detiene y los obliga a darse la mano.


Ya en la casa de los Capuleto, mientras Julieta y su nodriza, Gertrudis, participan de los preparativos del baile de máscaras, llega el padre con Paris, un conde que ha solicitado la mano de Julieta. Fuera del palacio, comienzan a llegar los invitados. Romeo, Mercuccio y Benvolio, aprovechando el anonimato que les brindan las máscaras, se escabullen en la fiesta. Mientras Julieta acapara todas las miradas, incluida la de Romeo, Teobaldo lo ha reconocido y lo conmina a retirarse. Sin embargo, el padre de Julieta no, y lo invita a quedarse.

La fiesta termina y los invitados se retiran. En los jardines Teobaldo nuevamente intenta pelear con Romeo pero Don Capuleto lo detiene. Julieta se asoma al balcón de su dormitorio y allí, Romeo le declara su amor.


El segundo acto inicia nuevamente en la plaza del mercado. Romeo está allí junto a sus amigos mientras Gertrudis lo busca para entregarle una carta de Julieta, donde lo cita en la capilla.Romeo acude y, una vez allí, Fray Lorenzo casa en secreto a los amantes, con la vana esperanza de que este acto finalice con la rivalidad entre ambas familias.

Al atardecer, en la plaza, Teobaldo pelea con Mercuccio. Romeo intenta evitarlo, pero Teobaldo mata a Mercuccio y Romeo, desesperado, mata a Teobaldo y huye.


El tercer y último acto encuentra a los amantes juntos. Romeo ha sido desterrado de Verona y debe partir. Los Capuleto han decidido que Julieta se case lo antes posible con Paris. Sin embargo Julieta no se resigan y, a la noche, va a la capilla a solicitarle ayuda a Fray Lorenzo. Éste crea un plan: le entrega una poción a Julieta que simulará su muerte y, luego de la ceremonia fúnebre, despertará donde será rescatada por Romeo.


Con ese plan en mente, Julieta simula aceptar la boda con Paris, pero al quedarse sola se toma la poción. Su familia la encuentra a la mañana siguiente, aparentemente sin vida. Romeo, que no ha recibido el mensaje de Fray Lorenzo, regresa a Verona creyendo que su amada ha muerto. Al llegar al mausoleo familiar, en la tumba de Julieta se encuentra con Paris, a quién mata. Ante la imposibilidad de soportar la muerte de Julieta, Romeo se quita la vida. Luego Julieta despierta de su sueño y encuentra a Romeo yaciente, toma su daga y se suicida.


Esta versión de Lavrovski de “Romeo y Julieta” fue estrenada en Moscú, por el Ballet Bolshoi en 1946, y fue la que sirvió de fundamento para las versiones posteriores de Jonh Cranko en 1958 para la Escala de Milán y para el Ballet Stuttgart en 1962, de Kenneth MacMillan para el Royal Ballet en 1965, de Angelin Preljocaj en 1991 para la Ópera de Lyon y de Alexei Ratmansky para el Ballet Nacional de Canadá en 2011, entre otros. Sir Frederick Ashton creó su propia versión para el Ballet Real de Dinamarca en 1955, antes que la versión soviética fuera conocida en Europa occidental, por lo tanto su coreografía y concepción escénica se diferencian de las versiones antes mencionadas. En el rol de Romeo se destacaron las interpretaciones de Rudolph Nureyev, Angel Corella y Manuel Legris. En el papel de Julieta cabe mencionar a Carla Fracci, Marcia Haydée, Margot Fonteyn y Alesandra Ferri.






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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO)

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Sunday, February 9, 2025

Denishawn School (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.




La Denishawn School fue creada por Ruth St. Denis y Tes Shawn, en Los Ángeles (California, EEUU), en el verano de 1915. Denis traía una trayectoria de varios años (había debutado en 1906) cuando, en 1914, proveniente del ballroom, Shaw se presenta como su alumno, tras haber presenciado varias de sus representaciones, tanto en New York como en Los Ángeles. Rápidamente congeniaron y conformaron una pareja laboral y sentimental. Así, combinando sus diferentes visiones sobre la danza, crean la Escuela con el objetivo de formar bailarines en cuerpo, mente y alma.


La formación que ofrecían era bastante ecléctica, incluyendo todo tipo de danza, de diferentes estilos y técnicas. Ruth St. Denis aportaba el bagaje de su estilo oriental y Ted Shawn sumaba lo propio, traído desde las danzas más populares, como el ragtime, el jazz y el tango. En un comienzo ellos dos dictaban todas las clases, incluida la danza académica, aunque se utilizaba sólo como entrenamiento y se evitaba el uso de las zapatillas de puntas y la búsqueda del virtuosismo.


Las primeras estudiantes fueron todas mujeres, algunas que aspiraban a ser bailarinas, otras eran actrices del cine mudo en busca de obtener un mejor manejo corporal y gestual, y una cantidad de jóvenes de familias acomodadas que iban sólo a pasar el verano. En la Escuela, el día iniciaba con clases de estiramientos, danza académica e improvisación, danzas orientales, recreación en la piscina y almuerzo. Luego tenían tiempo de esparcimiento donde armaban tertulias o leían. Toda la actividad tenía un costo de un dólar por día.


Sobre el final de ese primer verano surgió la Denishawn Dancers con estudiantes de la escuela (germen de lo que luego sería la Denishawn Companie, un ensamble profesional), marcando lo que se transformaría en una constante: cuando los alumnos finalizaban sus estudios en la Escuela, pasaban a la compañía. Todas las obras que interpretaban eran coreografiadas y protagonizadas por Ruth y Ted, y al igual que la enseñanza que promovían, abarcaban todos los estilos dancísticos. Durante el invierno, cuando la Escuela cerraba, realizaban giras por todo Estados Unidos con el objetivo de captar el interés por la danza, entendida como un arte serio. De este primer período de la Compañía se destaca la obra “Tillers of the soil” (1916), un dúo sobre la labor de campesinos egipcios. Ese mismo año, miembros del grupo también participaron en la escena de los escalones de Babilonia del film “Intolerancia” de D. W. Griffith.


Debido al éxito de sus cursos y de sus giras, a partir de 1917 dictarán clases todo el año y contratarán maestros para reemplazar a Denis y a Shawn cuando estuvieran de gira. Es en este período que Ruth desarrolla su idea de "music visualizations", donde cada bailarín sigue la música nota a nota, representando un instrumento, y todo el conjunto es dirigido por el coreógrafo (sea Denis o Shawn). La musicavisualización o visualizaciones musicales son incorporadas a la enseñanza de la Escuela, al igual que teoría de la música y piano, a cargo de Louis Horst (quien se convertirá en director musical de la Escuela), francés, técnicas Dalcroze y Delsarte, y danzas y filosofía orientales, a cargo de un geisha emigrada de Tokio.


A pesar el éxito de la Escuela y la Compañía, solían tener problemas financieros ya que todo lo que ganaban lo invertían en nuevas producciones. Llegado el año 1918 Ted Shawn debe enlistarse en la armada y cierra provisoriamente la Escuela. Ruth St. Denis aprovecha la interrupción para volver a sus espectáculos como solista, por los cuales era famosa, dejando de lado lo más popular que les proveía del dinero para pagar las cuentas. La puja entre el predominio de lo artístico o de lo popular generaba tensión en el matrimonio ya que Denis sentía que no podía explotar todo su potencial. Al regreso de Ted, en 1919, deciden no seguir con la Escuela, él abre un estudio en Los Ángeles al año siguiente, con su alumna Martha Graham como maestra, y Ruth crea una pequeña compañía, con Doris Humphrey como asistente, artísticamente exitosa, económicamente no.


Sin embargo, ambos seguían haciendo giras juntos. En una de ellas, cuando estaban en New York, el empresario Daniel Meyer les ofrece un contrato para una gira por Oriente (fuente de inspiración primaria de Denis), por lo que vuelven a reunir a la Denishawn para el emprendimiento. Entre 1921 y 1925 realizaron numerosas giras por Estados Unidos, Europa y Asia, convirtiéndose en la primera Compañía norteamericana en visitar ese continente. Se destaca de este período la obra “Las siete puertas de Ishtar”, siendo el momento más alto en la trayectoria de la Compañía, contando entre sus bailarines a M. Graham, D. Humphrey y Ch. Weidman. Tal fue el éxito que se filmaban los cursos completos para venderlos por encargo y, para la década del ’20, todos en Estados Unidos conocían a la Denishawn. Pero el éxito no fue suficiente, en 1923 Graham deja la Escuela y la Compañía, dos años más tarde lo hace L. Horst y hacia 1928 se van Humphrey y Weidman. A esto se sumó la crisis económica de 1929 y la separación de la pareja fundadora. La Escuela sobrevivirá hasta 1931, momento en que baja el telón definitivamente.


La Denishawn School and Companie fue la primera escuela de danza y compañía profesional de Norteamérica. Es considerada la transformadora de la danza en Estados Unidos, sentando las bases de la danza moderna. Por sus filas pasaron todos los grandes bailarines y coreógrafos de la siguiente generación, además de los ya mencionados Graham, Humphrey y Weidman, se destacan Jack Cole, Miriam Wislow y Lester Horton, entre tantos otros.





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com

Sunday, February 2, 2025

Ballet “La ventana” (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.



“La ventana” es un ballet en un acto y dos escenas con coreografía y argumento de August Bournonville. La música fue compuesta por Hans Christian Lumbye (para la primera escena) y por Vilhelm Christian Holm (para la segunda). En su versión completa, la obra fue estrenada en 1856 por el Royal Danish Ballet, aunque tiene un antecedente que constaba sólo de una escena (la primera), estrenada el 19 de junio de 1854, en el Teatro Casino de Copenhague.

Esta obra de inspiración española amalgama el folclore español (estilo de brazos e, incluso, algunos pasos) con todas las características técnicas de la Escuela danesa (grandes y pequeños saltos, gracia y precisión). Esta influencia la vemos también en el vestuario con el uso de mantillas, castañuelas y abanicos, y en la música.


La primera escena nos muestra a una Señorita que entra a su cuarto, se mira en un gran espejo y baila con su imagen, recordando a un Señor que conoció en la Alameda (lo interesante de este fragmento es que no hay un espejo en el escenario y el “reflejo” que se ve es, en realidad, otra bailarina que baila a la par). Por la ventana llega música de guitarras, ella toca sus castañuelas al ritmo y continúa bailando. Luego, cautelosa, se asoma por la ventana, ve al Señor y le arroja un lazo de su tocado.


En la segunda y última escena, la Señorita y el Señor bailan junto a sus amigos. Inicia con un solo del Señor, luego un pas de trois de los amigos y finalmente danzan todos juntos una seguidilla, con la pareja en el centro.


“La Ventana” aun pertenece al repertorio del Royal Danish Ballet, totalizando hasta la fecha 382 representaciones. La obra ha sido montada también por el Western Theatre Ballet (1968), el Scottish Theatre Ballet (1969 y 1971), American Ballet Theatre (1975, solo el pas de trois) y por el Irish Ballet (1977).





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". florenciagu@gmail.com.

Ballet “La Sonnambula” (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.

Los textos anteriores, se pueden leer en este enlace.




El ballet actualmente conocido como “La Sonnambula” fue estrenado el 27 de febrero de 1946 con el nombre de “The Night Shadow” (el cambio de nombre llegaría en 1961). La coreografía es una creación de George Balanchine, con música compuesta por Vittorio Rieti sobre temas de las óperas “La Sonnambula”, “Norma”, “I Puritani” y “I Capuleti ei Montecchi”, todas de Vincenzo Bellini, creadas entre 1830 y 1835. El estreno fue en el City Center of Music and Drama de Nueva York y estuvo a cargo del elenco del Ballet Russe de Monte Carlo, encabezado por Alexandra Danilova, Nicholas Magallanes y Maria Tallchief en los roles principales. El diseño de vestuario y escenografía fue de Dorothea Tanning, mientras que la ejecución del vestuario estuvo a cargo de Karinska.


Este ballet en un acto, con una duración aproximada de 30 minutos, se desarrolla en el patio de un castillo donde el Anfitrión, un excéntrico representante de la nobleza, realiza un baile de máscaras. Entre sus invitados se encuentran la Coqueta y el Poeta. Todos bailan y el Poeta es seducido por los encantos de la Coqueta. Luego de algunos números exóticos de entretenimiento, los invitados se retiran y el Poeta queda solo en el patio. En ese momento, aparece una bella Sonámbula, casi incorpórea y fantasmagórica, con una vela en su mano. Se desplaza por el patio sin registrar la presencia del Poeta, que queda pasmado con su belleza. Él quiere despertarla y tomarla en sus brazos pero ella no se deja agarrar. La situación se transforma en una especie de juego, donde el Poeta desvía de su recorrido y hace girar a la Sonámbula reiteradas veces. Ella se va y el Poeta la sigue, sin advertir que Coqueta los ha estado observando. Los invitados regresan a la zona del baile y Coqueta, celosa por la elección del Poeta, informa al Anfitrión lo sucedido y va tras los jóvenes, daga en mano. Reaparece el Poeta gravemente herido y ante la mirada desesperada de Coqueta, fallece. Mientras yace frente a los aterrorizados invitados, regresa la etérea Sonámbula, lo toma en sus brazos y se lo lleva con ella, hacia lo alto de la torre, ante la mirada impávida de los presentes.


El argumento del ballet resulta misterioso, sombrío, ya que no hay aclaración sobre qué relación tienen los personajes entre sí o cuáles son sus motivaciones, por lo cual el sentido de la obra queda abierto a la interpretación de cada espectador. Lo que llega más claramente al público son las emociones, los estados de ánimo propuestos por Balanchine en este ballet.


El New York City Ballet, compañía de la cual Balanchine era cofundador y coreógrafo, interpretó “La sonnambula” por primera vez el 6 de enero de 1960, en el City Center of Music and Drama, con Allegra Kent, Erik Bruhn y Jillana en los roles protagónicos. También fue interpretada con gran éxito por el Gran Ballet del Marqués de Cuevas, por el Royal Danish Ballet, por el Ballet Rambert, por el London Festival Ballet y por el American Ballet Theatre, entre otros.





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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

Actualmente se desempeña como Profesora de Danza Clásica y como Profesora Titular de Historia de la Danza en la Escuela Superior de Enseñanza Artística "Aída V. Mastrazzi". Email: florenciagu@gmail.com

Sunday, January 26, 2025

Ballet "A Folk Tale" (por Florencia Guglielmotti)

Nota del blog: Sección semanal dedicada al Ballet y la Danza, a cargo de la la ballerina, coreógrafa y profesora Florencia Guglielmotti.


“A Folk Tale” (“Et Folkesagn” en el original danés) es un ballet con coreografía de August Bournonville, para el Royal Danish Ballet, estrenado el 20 de marzo de 1854, con Julius Price en el rol principal. La autoría musical corresponde a dos reconocidos compositores de la época, Johan Peter Emilius Hartmann (para el acto II) y Niels W. Gade (para los actos I y III). Los diseños de escenografía y vestuario estuvieron a cargo de Christensen, Lund y Lehmann. Para el argumento, Bournonville se basó en canciones folclóricas nacionales, como las baladas de Svend Grundtvig, en los cuentos folclóricos daneses de Hans Christian Andersen, como “The Elf-Hill”, y en general en los cuentos de los hermanos Grimm. Esta obra pertenece al gran acervo de ballets románticos con los que cuenta el repertorio del Royal Danish Ballet, junto a “La sílfide”, “Nápoli” y “Festival de las flores en Genzano”, entre otros.

“A Folk Tale”, organizado en 3 actos y 7 escenas, está ambientado en la Edad Media, en la Dinamarca del siglo XVI. En el primer acto vemos a Miss Birthe que está junto a sus invitados en un claro del bosque lindante a la mansión que heredó. Ella es una mujer un tanto desequilibrada comprometida con su primo, Junker Ove, un apuesto y tímido joven, sin embargo, esto no impide que coquetee abiertamente con el Sr. Mogens. Cuando los invitados regresan a la casa, Junker Ove permanece en el bosque. Inicia la segunda escena al caer la noche, cuando se abre un mundo fantástico: la colina de los trolls. Aparece Hilda, una joven elfa, que cautiva a Ove. Ella le entrega una copa dorada que contiene una bebida mágica, con el fin de llevarlo hacia la colina. Ove consigue escapar del peligro. Aparece la hechicera Muri que echa a Hilda y, mientras, Muri conjura a las elfas para que mareen a Ove hasta dejarlo inconsciente.


El segundo acto transcurre dentro de la colina donde los hermanos trolls Diderik y Viderik están cortejando a la bella Hilda. El hermano mayor, Diderik, tiene prioridad, Viderik protesta y su madre lo castiga. En ese momento, Muri les informa que Diderik e Hilda van a casarse, sin importar lo que la joven quiere. Agotada, Hilda se va a dormir. En su sueño, Hilda ve a una niñera sentada junto a una cuna, bebiendo de una copa dorada. La señora se duerme y unos trolls intercambian al bebé humano por un bebé troll, y se roban la copa. Hilda despierta y se da cuenta de la verdad: ella era esa bebé humana que secuestraron los trolls; además, reconoce la copa dorada, es la misma que Ove le quitó anteriormente. En la siguiente escena, el día comienza y, en la colina, la boda de Hilda y Diderik se celebra con un gran festín, junto a diferentes criaturas que participan de la celebración. Hilda baila para los invitados mientras Viderik la acompaña tocando la cítara, luego todos se divierten y beben, momento que aprovechan Hilda y Viderik para escaparse.


La primera escena del tercer acto inicia junto a una fuente de aguas milagrosas, donde los pobres y los enfermos acuden para ser ayudados. Hilda les da sus joyas a los pobres y baila junto a los trabajadores de la cosecha que regresan a sus casa. Aparece Junker Ove con la copa dorada en la mano, perdido, completamente desorientado tras pasar la noche bailando con las elfas. Viderik intenta en vano distraer a Hilda para que no lo vea porque sabe que ella no se ha olvidado de Ove. Al verlo, Hilda lo lleva al manantial curativo para que se recupere. A pesar de la tristeza que la situación le genera, Viderik acepta el amor entre Hilda y Ove. Llega Mogens quien hace detener a Junker Ove, pero el troll lo ayuda a escapar y, finalmente, Mogens se queda con las manos vacías.

La segunda escena se desarrolla en la mansión de Miss Birthe. Ella, desquiciada como siempre, baila frente al espejo, casi como si no pudiera controlar sus propios impulsos. Finalmente se desmaya. Llega Hilda, cuando aquella niñera ve la copa dorada que llevaba consigo, inmediatamente reconoce a la bebé que ella cuidaba. Miss Birthe recupera el conocimiento y debe admitir que Hilda es la verdadera heredera de la mansión y se va.

En la última escena del ballet, vemos nuevamente a Mogens persiguiendo a Viderik en cercanías de la fuente milagrosa. Aparece Birthe escapando y Viderik la reconoce como troll, luego Muri confirma que ella es su hija. Mogens acepta casarse con Birthe a cambio del oro de los trolls y, luego, todos juntos se van. Hilda se reencuentra con Junker Ove y celebran su boda.


Esta obra fue repuesta en el Royal Danish Ballet en 1894, luego del fallecimiento de Bournonville (1879), bajo la dirección de Hans Beck. Otras versiones realizadas de este ballet son las de Harald Lander y Valborg Borschsenius (1941), Hans Brenaa (1969), Kirsten Ralov (1979), Frank Andersen y Anne Marie Vessel Schlüter (1991), con diseño de escenografía y vestuario de la reina Margarita II, retomando una estética más cercana al original de Bournonville, y la versión más reciente de Nikolaj Hübbe y Sorella Englund (2011). Además, “A Folk Tale” fue montada para otras compañías, como la Berlin Opera Ballet (1983) y la London Festival Ballet (1988) ambas en versión de Peter Schaufuss.






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Florencia Guglielmotti reside en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina). Es Profesora de Danza (titulada en la Escuela Nacional de Danzas "María Ruanova"), Licenciada y Profesora de Artes (recibida en la Universidad de Buenos Aires). Cursó estudios en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba. Es Miembro de International Dance Council CID (UNESCO).

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