Natalio Galán, Salón de Actos de la
Biblioteca Nacional José Martí,
31 de marzo de 1960. Foto Colección BNJM
----------------------
Me anima a este recordatorio de musical impronta, la lectura por estos días de un imprescindible libro de Guillermo Cabrera Infante: Mi música extremada, que deleita y deslumbra mi incesante afán por novedades de cultura cubensis, en este mi siempre deseado minuto miamense.
De pronto, entre tantas rememoraciones del genial autor de Tres tristes tigres, en este compendioso tratado musical de nuestra isla, se nos presenta este camagüeyano de singular prosapia musical como intérprete, compositor e investigador inveterado, aunque a decir verdad, mejor conocido en el exilio que en su paterno lar, por aquello bien sufrido de que nadie es profeta en su tierra.
Muy joven aún, por su indudable capacidad, se convirtió en activo colaborador de Alejo Carpentier a la hora de dar a conocer aquel en 1946, su renombrado tratado musicografico “La música en Cuba".
Cabrera Infante nos lo presenta en la plenitud de su bien ganado pedigree. Es por ello que dejó al lector en posesión de este raudal de detalles en los que me confieso deslumbrado, y con los que de paso, curo mi ignorancia supina sobre tan significativa biografía de un coterráneo príncipense:
Nuestro Natalio hizo el viaje al revés: del descubrimiento de la música popular hacia la composición formal y de vuelta a la música popular. De clase media y de provincias (la de Camagüey en la zona ganadera de Cuba), Galán emigró a La Habana y vivió en la miseria pero no en la duda y conoció ese infierno en invierno y guiado por Virgilio Piñera, que era una vocación viva. Una nueva emigración lo llevó a Nueva York. Al triunfo de la revolución regresó a Cuba… fue crítico musical del periódico semioficial Revolución, estrenó varias composiciones (ópera, danza, orquesta), vivió humilde y desilusionado moral y musicalmente, escogió el exilio como otro compás de espera o de silencio…
Galán es, además de músico y escritor, uno de los bailarines cubanos mejor dotados que he tenido el privilegio de conocer… Al mismo tiempo sus conocimientos de armonía clásica, romántica y moderna le han permitido la escolaridad más rigurosa… Nunca la música como objeto de investigación científica o, peor aún, de manipulación política: el tiempo del metrónomo, no el oportunismo, la perfecta afinación de su instrumento, nunca la demagogia... con su bitácora sonora ha trazado Galan un preciso mapa cultural, que tiene al acabarlo, la forma de una partitura y contiene el sonido de un son, tal vez la más cubana de las sonoridades inventadas en la isla... Esa historia y esa música se llama ahora Cuba y sus sones… De este libro como de su autor, si se puede decir … que tiene musica dentro. Lee, lector. O mejor oye.
--------------------
Notas tomadas de Mi música extremada. Guillermo Cabrera Infante. Edic de Rosa M Pereda. Espasa Calpe, Madrid, 1996. pp 73-75.
----------------------
Natalio Galán Sariol estudió piano en Camagüey con el maestro oriundo de Nicaragua, Luis Aguirre. Para 1936 se trasladó a La Habana para estudiar en el Conservatorio Municipal de Música, donde fue discípulo de Virginia Fleites y de José Ardévol.
En 1947 se fue a residir a Nueva York, para continuar estudios, en esta ciudad recibe clases de orquestación y técnicas musicales contemporáneas.
En 1955 Natalio Galán Sariol compuso la ópera El paseo, elaborada a partir de las fórmulas rítmicas del son.
Sus dos partituras más importantes son la ópera Los días llenos y Variaciones, para pequeña orquesta. Además, es autor del libro Cuba y sus sones, 1983.
Junto a Harold Gramatges, Virginia Fleites, Argeliers León, Hilario González, Dolores Torres, Serafín Pro, Edgardo Martín, Gisela Hernández, Julián Orbón, Enrique Bellver y Juan Antonio Cámara perteneció al llamado Grupo de Renovación Musical. (Información tomada del website del Directorio de Música Cubana)