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Wednesday, March 26, 2025

Finaliza la fiesta teatral de Miami dedicada a la mujer. (por Wilfredo A. Ramos)


Entre los días 13 y 24 del presente mes de marzo se realizó una nueva jornada del ya habitual Festival Internacional de Teatro Casandra, el cual organizado por El Ingenio Teatro, agrupación que dirige Lilliam Vega, ha llegado a su novena edición y el está dirigido a celebrar la labor de las mujeres dentro del ámbito teatral, pero que en sí se ha convertido en una fiesta de reconocimiento a todas las mujeres dentro de las manifestaciones del arte en general.

Este encuentro, aunque hace énfasis en reunir a actrices, directoras y dramaturgas, abraza igualmente a pintoras, cantantes, artistas de la plástica, escritoras, fotógrafas, contando de la misma forma con la participación de artistas hombres que dedican sus obras al tema de la mujer.


El evento abrió -los días 13 y 14- en su sede principal, el Sandrell Rivers Theater, con la propuesta escénica de la agrupación teatral anfitriona, El Ingenio Teatro, quien con un texto del dramaturgo Adyel Quintero, “EVA”, bajo la dirección de Lilliam Vega, ofreció una obra que denuncia la tragedia existencial que vive la mujer cubana hoy en día bajo un régimen opresor que dura ya más de seis décadas, argumento necesario de ver sobre las tablas para tratar de concienciar al mundo de la terrible realidad existente en Cuba y que es tratada de ocultar por muchos medios informativos, organizaciones y demasiados artistas e intelectuales a nivel internacional.

Esta puesta que contó con las actuaciones de Ivanesa Cabrera, Simone Balmaseda, Dianet Conde, Fanny Tachin, Lilliam Vega, trajo el emotivo reencuentro con la destacada actriz, directora y maestra Flora Lauten, quien con una breve aparición en escena hacia el final de la obra, mostró el encanto de una excelente dicción y sabia interiorización de un texto dramático, características que definen el buen hacer teatral. La propuesta tuvo el asesoramiento coreográfico de Rubén Romeu y con música de Héctor Agüero Lauten, realizada esta como ya es costumbre, en vivo.


Durante estos mismos dos días de presentaciones, en el vestíbulo del teatro se inauguraron sendas exposiciones de obras pictóricas de la artista argentina Vicky López y el cubano Eick Olivera, con piezas que tenían a la figura femenina como protagonistas.


Para el domingo 16 el evento ofreció una doble propuesta teatral. A tempranas horas de la tarde en el propio Sandrell Rivers Theater se presentó la agrupación Antihéroes Project, con la obra “Las horas oscuras del Fénix”, con la participación de Belén Curiuni, Raydel Casa, Yusan Mulet y José Manuel Domínguez, este último también su escritor y director y la ambientación musical a cargo de Yamilet Pedro. Dicha propuesta teatral surgió como resultado de un trabajo colectivo que partiera de la realización de un taller de actuación dirigido por el propio Domínguez. En la noche, en Artefectus Teatro subió a las tablas la obra “Delirios”, con texto y dirección de Eddy Díaz Souza, contando con las interpretaciones de Belkis Proenza, Rei Prado, Alberto Menéndez y Santiago Salas, obra que continúa en temporada en dicho espacio hasta el 30 del presente mes. Ambas propuestas correspondieron a agrupaciones locales.


Como ha sido habitual en las realización de este evento, se efectuó el lunes 17 una actividad de carácter teórico la cual fue convocada bajo el título de ‘Teatro comunitario: desafío y oportunidades’, que tuvo la participación, como moderadora, de Loipa Alonso productora general del festival, así como Joel Almonó, pastor episcopal, promotor cultural y director del Festival de Teatro de Lawrence, Massachusetts, Flora Lauten, Madelyn Llanes, directora de los Centro Maters de Miami, escuelas para niños de familias inmigrantes con más de sesenta años de existencia y donde los integrantes de El Ingenio Teatro imparten un programa de arte el cual abarca todas las manifestaciones artísticas y Rosalba Rolón, actriz y directora puertorriqueña, fundadora del grupo Teatro Pregones con sede en el Bronx de New York y a quien estuvo dedicado esta edición del festival, en reconocimiento a su extensa y fructífera carrera, en función de la promoción cultural entre las comunidades hispanoparlantes en todo los Estados Unidos. La noche concluyó con un pequeño concierto de la agrupación musical Mala Hierba, que dirige Jorge Morejón.


La noche del Martes 18 entregó a los presentes en el festival un encuentro con la literatura dirigida a los más jóvenes de la familia, teniendo como primer participante al propio Adyel Quintero, asesor dramático de El Ingenio Teatro, quien presentó un interesante y útil texto bajo el título ‘Historias a responder las preguntas más difíciles de la vida de tu hijo’ (Stories to answer your child’s toughest questions in life), libro editado en ambos idiomas y que tuvo como presentador del mismo a su propio hijo Juan Lucas Quintero. A continuación la escritora y dramaturga cubana residente en la ciudad de Boston, Yanitsia Canetti, con gran locuacidad hizo un recorrido por toda su literatura dirigida al público infantil-juvenil y de quien la actriz Lili Rentería representara de manera excelente, derrochando histrionismo, la historia de unos de sus libros, “Completamente diferente”, trabajo que tuvo la dirección de Jorge Lorenzo. La conclusión del día estuvo a cargo de la Banda y el Coro del programa de educación artística del Centro Mater, quienes mostraron el entusiasmo conque se han entregado al disfrute del arte y de igual forma el arduo y constante trabajo de su maestros.


Desde Puerto Rico, el Miércoles 19, subió a escena la actriz Raquel Santiago Rodríguez, quien asumió la adaptación, dirección e interpretación de un unipersonal sobre la obra de Federico García Lorca “La casa de Bernarda Alba”, en una producción de L’Arcano Corporación Teatral; continuando el día siguiente -Jueves 20 el evento con la participación de la agrupación miamense Havanafama, con la obra “El viaje de la esperanza”, una adaptación del texto “Venecia sin ti”, del dramaturgo argentino Jorge Accame, en la que intervinieron los actores Jorge Ovies, Verónica Abruza, Rei Prado, Dairín Valdes, Dianet Conde y Osiel Veliz, bajo la dirección de Juan Roca.


El festival quiso rendir homenaje a una figura imprescindible para la historia del mundo artístico de Miami: Asela Torres, quien cámara fotográfica en mano ha recorrido los teatros y actividades culturales de la ciudad, dejando una excelente constancia del quehacer artístico durante los últimos cincuenta años y la que después de su retiro ha continuado siendo presencia, ahora como espectadora, en cuanto evento se realiza en nuestro entorno. Toda su obra fotográfica, la cual ha sido mantenida bajo una excelente clasificación y cuidado por parte de esta artista del lente, ha pasado a formar parte del archivo del Cuban Heritage Collection, de la Universidad de Miami, el archivo más grande y de mayor importancia, relacionado con el tema Cuba, existente fuera de la isla. Para dicho homenaje fue proyectado el documental ‘Duende en la sombra’ del realizador cubano Miguel Castanet, material que ha venido recorriendo el circuito internacional de festivales dedicados a documentales, donde ha sido premiado en eventos efectuados en las ciudades de Los Angeles y Paris.


Cerrando las presentaciones del festival el Viernes 22, desde Madrid, España, llegó el unipersonal “Archipielagos”, un trabajo que contó con dramaturgia, dirección y actuación de Begoña Caparrós, con la participación de voces grabadas de Ana María Marí Fuster y Javier Tolentino y en el trabajo técnico con la labor de Jaime Miñarro. Dicho espectáculo trata sobre un tema de urgencia global como es el de la oportunidad a una vivienda y al hecho de la desmedida ambición inmobiliaria que provoca constantes desahucios en edificaciones de cierta antigüedad con vistas a la construcción de nuevos y costosos proyectos, un espectáculo cargado de humanidad y denuncia.


Como colofón a esta nueva edición del Festival Internacional de Teatro Casandra, el Domingo 23 en horas de la noche, en los predios del conocido Centro Cultural Cubaocho de la Pequeña Habana, se realizó la clausura del evento con una gran fiesta que contempló la presentación de la cantante Sory Pérez y su banda, compuesta por magníficos músicos, quienes ofrecieron un variado repertorio de música tradicional cubana e internacional, con lo que se puso punto final a once días de encuentro con el teatro y la cultura hispana, lanzándose la convocatoria a la próxima realización del mismo, en el 2026, con el cual se llega a su décima edición, convirtiéndose por derecho propio en una gran fiesta de celebración de nuestra cultura en esta nación que con tanta calidez nos ha acogido.




Wilfredo A. Ramos.
Miami, marzo 26, 2025.


Tuesday, March 25, 2025

La mirada teatral de Nilo Cruz sobre la tragedia del no lejano Afganistán. (por Wilfredo A. Ramos)


Arca Images, la productora artística dirigida por Alexa Kuve, con sede en esta ciudad del Sur de la Florida, ha estado presentando en el escenario del Westchester Cultural Arts Center, entre los pasados días 6 y 16 del presente mes de marzo, una propuesta del dramaturgo cubano-americano Nilo Cruz, la que bajo el título de “Tres veces Cruz”, recoge tres espectáculos unipersonales a los cuales los une el tener como motivación para sus respectivos argumentos la temática de la guerra y vida en ese distrófico país asiático, que resulta ser Afganistán, el cual desde hace años se ha convertido en noticia producto de terribles combates, acciones criminales contra sus propios ciudadanos y por albergar organizaciones terroristas altamente extremistas que constituyen un gran peligro para sus propio país y el resto del mundo.

Este espectáculo, ya había contado con su estreno en esta ciudad en el año 2016, en el escenario del actualmente cerrado por reparaciones On Stage Black Box del Miami Dade County Auditorium -el cual esperamos verlo funcionando nuevamente en algún momento no demasiado lejano- dirigida también por el propio autor, pero bajo el nombre de “Farhad o el secreto del ser y otras obras”, tomando el título de uno de los tres monólogos que lo componen, siendo los otros dos “El viaje de la sombra” y “Melisma”. Con respecto al elenco de la actual temporada, dos actores repiten en escena -Andy Barbosa y Andrea Ferro-, mientras Carlos Acosta Milián, se suma a la puesta.

Cada uno de dichos trabajos fueron concebidos y estrenados en diferentes momentos y lugares. Por ejemplo “El viaje de la sombra” tuvo su estreno el 2013 en la ciudad californiana de San Francisco, contando con el acompañamiento de la Orquesta de Cámara de dicha ciudad; el de “Farhad o el secreto del ser” subió a escena por vez primera durante el 2014 como parte de un festival de monólogos en la ciudad de New York, llamado Inner Voice, mientras que “Melisma” vio la luz en el 2016, en Miami, formando parte del estreno de dicha trilogía dramática como espectáculo conjunto.

Cruz, quien a su labor como dramaturgo ha sumado además la de director de sus propias obras -situación que se ha convertido en un hecho muy común entre los dramaturgos de habla hispana para poder ver subir a las tablas sus obras- se propone, partiendo de trabajos individuales llegar a un espectáculo de concepción coral, debido a la manera en que el conjunto de los actores irán interaccionando dentro del momento individual de cada uno de ellos. Con esto, el director hace que los intérpretes no abandonen nunca el escenario, sino que unos sirvan para crear juegos escénicos de apoyo al lenguaje plástico de la puesta y como apoyo a las acciones del actor en su solitario diálogo.

Algo de arena sobre el piso, la cual remite al lugar geográfico al que se hace referencia en los distintos trabajos, con la que por instantes los actores entran en relación, tres pequeñas otomanas donde por momentos descansan los actores al no estar en acción y cuatro paraguas blancos, los cuales lo mismo apoyarán las imágenes evocadas en los textos, como servirán de soporte a modo de pantallas para proyectar imágenes sobre ellos, además de un vestuario base que se transforma ligeramente para destacar la caracterización de los actores en cada trabajo individual, sumado a un sobrio diseño de luces, crean la imagen visual de un espectáculo que no necesita de excesos para lograr su expresividad.


Respecto al primer monólogo que abre el espectáculo, “El viaje de la sombra”, a cargo de Andy Barbosa, este asume el rol de Marcelo Miguel, un niño que ante la ausencia de su padre, soldado que se encuentra participando en la guerra en Afganistán, desea ponerse en contacto con él a través de una carta, la cual no quiere que sea descubierta por sus amigos de escuela para que no vean sus lágrimas marcadas en el papel ni los dibujos que en la misma realiza, pero donde junto a ella, al ponerla dentro del sobre, se introducirá de manera subrepticia la propia sombra del infante, interesada, al menos ella, en poder llegar junto a su padre. A partir de esta hermosa historia llena de poesía y fantasía, se narran las peripecias de dicha carta en camino a su lejano y anhelado destino, hasta ser devuelta a su origen en manos del niño, sorprendiendo con un muy hermoso mensaje cargado de amor y tristeza a la vez. La acción transcurrida en escena, que podría ser tomada como una imaginativa narración infantil, se convierte en un profundo y humano mensaje que muestra el gran costo que representan los conflictos bélicos dentro del seno de la sociedad y en especial del familiar.

Barbosa con este trabajo, vuelve a mostrar su gran ductilidad en la creación de cada uno de sus personajes. El actor muestra con claridad al niño en escena –tal vez dejando salir ese lado de infante que trasluce tímidamente su propia personalidad- apropiándose no tan solo de la inocencia sino del comportamiento del mismo. La incorporación que realiza de algunos otros personajes indirectos que dan color a la historia, es algo que logra con precisión y economía de recursos, agregándole a los mismos una ajustada nota de simpatía, llevando la acción como si de un cuento infantil se tratara. Al final, el resultado de su labor queda definido tanto por la plasticidad en sus movimientos, su buen decir, como por el compromiso con el que se introduce en la piel y el alma del personaje. Dentro de la concepción y puesta en escena de este trabajo la música adquiere un papel muy importante, pues la misma fue concebida para guiar las acciones de la obra, por lo que para su estreno se contó con el acompañamiento de una orquesta de cámara. Sin duda alguna, a nuestro ver, el trabajo de mayor relevancia dentro del espectáculo en general.


El segundo monólogo en apropiarse de la escena es “Melisma”, interpretado por Carlos Acosta Milián, quien asume el rol de un soldado herido -con un brazo inutilizado- y que al parecer se encuentra en espera de poder ser rescatado del campo de batalla. La reacción en dicho personaje es supuestamente de delirio, producido este ante tal dramática situación, provocando el sacar a la luz sus experiencias vividas como actor dentro de un set cinematográfico o teatral, las cuales ahora confunde, mezclándolas con la peligrosa y desesperada situación en que se encuentra. En este trabajo, el dramaturgo procura fundir dos realidades en busca de crear un ambiente onírico que evade la realidad ante tal momento de incertidumbre humana, pero dejando indefinido el real mensaje del texto. El mismo título de dicho monólogo nos lleva a una evidente ambigüedad, sin nos centramos en el significado de la propia palabra ‘melisma’, la cual es un término que hace referencia a la ‘duración de varias notas musicales sobre una misma sílaba en la letra’ o a la de una ‘canción o melodía breve’, significado este último en cuanto a lo de brevedad- con el cual cabría si acaso, encontrar alguna relación.

El desempeño actoral de Milián en escena es coherente con el estado de ánimo que muestra su personaje, aunque dejando a la vista la ambigüedad del mismo. Su trabajo escénico además, se ve limitado a partir de cierto instante y hasta el final de la obra, producto de un innecesario trabajo escénico, marcado por la dirección, que lo obliga a tener que sujetarse el pantalón desabrochado con la única mano que tiene disponible -recordemos que el personaje se encuentra herido teniendo un brazo inmovilizado- reduciendo su movilidad, dejando al actor inmóvil y diciendo un texto poco expresivo, carente de emoción.


El espectáculo cierra con el monólogo “Farhad o el secreto del ser”, interpretado por la joven actriz Andrea Ferro, texto que tiene origen en eventos reales de los cuales el dramaturgo tuvo conocimiento por medio de la lectura de un artículo publicado en el New York Times, el cual trataba sobre las ‘bacha posh’, niñas que en países musulmanes, como Afganistán, son vestidas y tratados como varones con el fin que puedan asistir a la escuela, recibir una educación, así como poder realizar algún tipo de trabajo con el que puedan ayudar a sus familias, situación esta que cambia radicalmente llegada determinada edad donde se ven obligadas a asumir sus verdaderas identidades femeninas para ser entregadas en matrimonio, por sus propios padres, a hombres mucho mayores. Este trabajo se mueve dentro de un parco estilo de teatro musical, en el cual los textos serán dichos tanto cantados como hablados, pero adoleciendo de acción y prácticamente de movimiento, dando como resultado un espectáculo narrativo estático, que a pesar de la fuerte carga dramática de lo que dice, la falta de expresividad lastra en cierta medida su resultado.

Al ver este último trabajo nos vino a la mente que dentro del espectáculo hubiera podido tener cabida de igual forma un monólogo que hiciera referencia a la detestable realidad que sufren muchos niños varones en muchas zonas de países islámicos, como el mismo Afganistán, los cuales desde muy tempranas edades son comprados a sus familias y preparados como ‘bailarines exclusivos’ para actuar ante grupos de hombres, que además abusan de ellos sexualmente. Podría haber sido una excelente oportunidad de denunciar las terribles condiciones de vida que sufren niños, adolescentes y mujeres bajo estos regímenes autocráticos que rigen cada paso de sus sociedades por los designios dentro del mundo musulmán, de la religión islámica. De este modo, el espectáculo podría haber sido un gran grito de denuncia no sólo a las guerras, sino también a los acontecimientos y hechos que las provocan.

No podríamos finalizar sin mencionar el excelente trabajo que la música aportó a esta propuesta escénica, labor que estuvo en manos de Carlos Silva, Jose Mayito Aguilera, Mostafa Mchatet y Omar Herrera, quien a través de la utilización tanto de instrumentos conocidos como de otros de origen étnicos, logran brindarle a los tres monólogos un agradable ambiente sonoro, asi como el adecuado acompañamiento a los textos cantados.

Una vez más el teatro de Nilo Cruz sube a los escenarios de Miami, gracias al esfuerzo de Arca Images, con su diversidad de temas, su aguda mirada y su interés por mantener viva una manifestación artística que cada día se enfrenta a mayores retos para su supervivencia.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, marzo 21, 2025.

Fotos cortesía de  Arca Images.

Tuesday, March 4, 2025

Llega de nuevo el Festival Casandra a los escenarios de Miami en su IX edición. (por Wilfredo A. Ramos)



“El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana”.
Federico García Lorca.



La actividad teatral en nuestra ciudad trata de mantenerse con vida pese a todas las tormentas que sobre ella se ciernen constantemente, para ello, los creadores procuran llevar a las tablas sus propuestas esquivando las siempre fuertes ráfagas, que sobre una manifestación tan compleja y dependiente del quehacer múltiple, habitualmente las azotan. No obstante obras teatrales de diversos géneros así como diferentes eventos, son ofrecidos a aquellos que siempre buscan en el teatro un escape a la cotidianidad y un refugio al intelecto.

Es así, que nuevamente se hace presente en nuestra ciudad el festival Internacional de Teatro Casandra, evento dedicado a la entrega de la mujer a esta manifestación artística, de la mano de El Ingenio Teatro, quien conducido por su directora, Lilliam Vega, junto a un entregado equipo de producción, hacen posible que el mismo arribe a su novena edición entre los días 14 y 23 del presente mes de marzo, contando con la participación de artistas de Argentina, España, República Dominicana, Puerto Rico y Estados Unidos.


El festival abre sus puertas el viernes 14, a las 7:00 pm, con la exhibición, en el lobby del Sandrell Rivers Theater, de la obra de la artista de la plástica argentina Vicky López, quien desarrolla su trabajo dentro del mundo de la ilustración y el muralismo. En este mismo espacio y a igual hora, pero del siguiente día, sábado 15, se podrá disfrutar de la exposición de la obra del pintor cubano Erik Olivera.


El propio día 14, a las 8:00, en el escenario del mismo teatro –Sandrell Rivers- tendrá lugar el estreno mundial de la obra “EVA” -la cual tendrá una segunda función en el propio escenario, el sábado 15- texto que cuenta con la autoría a dos manos de Adyel Quintero y Lilliam Vega, esta última quien tiene además la responsabilidad de dirigir dicha puesta en escena, estando la producción general a cargo de Loipa Alonso. La obra la compone un elenco sólo de mujeres, el cual está integrado por Ivanessa Cabrera, Simone Balmaseda, Kirenia Vega, Dianet Conde, Fanny Tachin, Lilliam Vega e incorporando la participación especial de la destacada directora y actriz Flora Lauten. Dicha puesta cuenta con música original de Héctor Agüero Lauten, mientras el trabajo coreográfico corre bajo la dirección de Rubén Romeu.


Para el domingo 16, el evento ofrece dos propuestas teatrales. La primera tendrá lugar a las 2:00 pm en igual escenario del Sandrell Rivers, donde se realizará el estreno de la obra “Las horas oscuras del Fénix’, una puesta de la agrupación Antiheroes Project y Laboratorio Teatral, trabajo de creación colectiva el cual tiene como autor del texto y director a José Manuel Domínguez. El elenco de dicha propuesta está conformado por Belén Curiuni, Raydel Casas, Yamilet Pedro -quien tiene a su cargo también la musicalización del espectáculo- Yusan Mulet y el propio Domínguez.


La otra propuesta escénica del domingo 16, pero a las 6:00 pm, “Delusions Delirios”, con dramaturgia y dirección de Eddy Díaz Souza, subirá a escena en Artefactus Teatro, la cual tendrá un elenco integrado por Belkis Proenza, Rei Prado, Alberto Menéndez y Santiago Salas, contando con la producción de Carlos Arteaga, escenografía de Carlos Artime, arreglos musicales y dirección vocal de Oda Cardona.


Para el lunes 17 a las 7:00 pm en la sede del Koubek Center, tendrá lugar la conferencia “Teatro Comunitario: desafíos y oportunidades”, la que tendrá como participantes a Madelyn Llanes, directora del Centro Mater de Miami, Joel Almonó, pastor y promotor cultural dominicano asentado en la ciudad de Lawrence, en Boston y Flora Lauten, actriz, profesora y directora teatral cubana, mientras que la moderación de dicho panel estará en manos de la también directora y actriz Ivonne López Arenal. Al mismo tiempo y como ha venido siendo habitual en todas las ediciones, el festival le rendirá tributo a una figura femenina, quien ha tenido a través de los años, una destacada trayectoria en el mundo teatral internacional, recayendo en esta ocasión dicho reconocimiento en la reconocida directora y actriz puertorriqueña, Rosalba Rolón, co-fundadora en 1979 de la muy valorada agrupación Pregones Theater Company, radicada en la barrida del Bronx neoyorquino, con la cual ha contribuido a promover tanto el teatro de su país como el latinoamericano en general, hacia una mayor diversidad de públicos.


El martes 18, el Sandrell Rivers Theater será la sede de tres actividades, comenzando con la presentación del libro ‘Stories to answer your child’s toughest questions in life’ (Historias para responder las preguntas más difíciles de su hijo en la vida real) del teatrólogo, dramaturgo, investigador y escritor Adyel Quintero. A continuación tendrá lugar la conferencia ‘El cuento del cuento’ a cargo de la escritora y profesora universitaria cubana Yanitzia Canetti, de quien será además la propuesta unipersonal que llevará a las tablas la actriz Lili Rentería, en una puesta de Jorge Lorenzo, de El Ingenio Teatro, para finalizar con la presentación del coro y la banda de música del programa de educación artística del Centro Mater.


Desde Puerto Rico, llegará la actriz Raquel Santiago con “La casa de Bernarda Alba. El monólogo”, en una producción de L’ARCANO Theater Corporation. En esta oportunidad, el texto lorquianao se nos presenta a través de una visión personal de la propia Santiago, haciendo énfasis en la dualidad de todo ser humano en ser a la vez víctima y victimario. La presentación tendrá lugar el miércoles 19, a las 8:00 pm, en el escenario del Sandrell Rivers Theater.

Para el jueves 20 a la misma hora y en el propio teatro subirá a escena la compañía local Havanafama Teatro con “El viaje de la esperanza”, puesta basada en el texto del argentino Jorge Accame, adaptada y dirigida por Juan Roca, con un elenco formado por Verónica Abruza, Jorge Ovies, Rei Prado, Dairín Valdes, Dianet Conde y Osiel Veliz.

El documental ”Duende de las sombras”, dedicado a la fotógrafa Asela Torres, quien ha dejado constancia a través de más de cinco décadas, con excelentes imágenes, de todo el quehacer escénico ocurrido en la ciudad de Miami, material, el cual ha participado en innumerables festivales cinematográficos a nivel nacional e internacional, siendo merecedor de incontables reconocimientos, y que cuenta con la autoría del cineasta Miguel Castanet, podrá ser disfrutado el viernes 21 a las 8:00 pm en el propio Sandrell Rivers Theater.


Finalizando las actividades de esta novena edición del festival, el sábado 22, a las 8:00 pm, en el Sandrell Rivers Theaters, podremos disfrutar del trabajo unipersonal “Archipiélago”, quien procedente de España llega de las manos de la actriz Begoña Caparrós, el cual es fruto de su proyecto final dentro del máster de Creación Teatral de la Universidad Carlos III, dirigido por Juan Mayorga en el 2019 y en el cual la actriz participara, subiendo finalmente a los escenarios como puesta teatral en el año 2023; mientras que el domingo 24, a las 7:00 pm, tendrá lugar la clausura del evento en los predios del Centro Cultural CUBAOCHO de la calle ocho, en la Pequeña Habana, donde la cantante Sory Pérez junto a su banda, tendrán la responsabilidad por medio de la música cubana de cerrar este IX Festival Internacional de Teatro Casandra, actividad donde se anunciará lo que sin duda supondrá ser una gran fiesta: la décima edición de este evento, el venidero año 2026.


Dirección de las locaciones:

Sandrell Rivers Theater, 6103 NW 7th Ave, Miami 33127. Teléfono 305.284.8872


Artefactus Teatro, 12302 SW 133rd Ct, Miami 33186. Teléfono 786.704.5715

Centro Cultural CUBAOCHO, 1465 Sw 8th St, Miami 33135.

El Ingenio Teatro, Teléfono 786.247.8385


Wilfredo A. Ramos
Miami, marzo 4, 2025.

Monday, February 17, 2025

"Ayer dejé de matarme". ¿Teatro posdramático en los escenarios de Miami? (por Wilfredo A. Ramos)


“El verdadero drama sucede entre las grietas de lo que acontece” Arthur Miller.



Hablar de teatro en la ciudad de Miami, con mayor frecuencia se vuelve un tema más esperanzador y demandante, a pesar de las innumerables dificultades que conlleva adentrarse en este complejo y maravilloso mundo que resulta el trabajo del actor sobre un escenario. Cada día -no con la intensidad que todos anhelamos- se pueden ir descubriendo diferentes propuestas teatrales que nos hablan de las variadas preocupaciones estéticas que sacuden a la cada vez más amplia comunidad artística en nuestro entorno. Puestas en escena con diversas miradas, con un abanico de preocupaciones conceptuales heterogéneas, las cuales proyectan sobre las tablas estilos, formas y técnicas teatrales diversas, pueden ser disfrutadas por aquellos que aman esta manifestación artística.

Bien es sabido que para la diversa masa que compone al público, el teatro es solo un mero suceso de ‘entretenimiento’, que provoca una salida, un encuentro con amigos, unos momentos de sano esparcimiento; pero para otra parte de dicho público -siempre una mucho más reducida- el teatro es lugar de encuentro con diferentes ideas, con la provocación, con los misterios del arte y del pensamiento. Este teatro que obliga a poner en atención todos los sentidos, induciendo a que la vista y el oído procesen a la vez mucha y variada información, ya sabemos que a menudo es definido, no sin cierta ironía, como un teatro intelectual, y sin duda podría considerarse como tal si no tuviéramos en cuenta que toda manifestación del arte y por tanto todo tipo teatro de igual forma, es una actividad que motiva y desarrolla el intelecto.

Dicho lo anterior, no es de extrañar que en nuestra ciudad exista algún que otro director que aborde, sin temor alguno y a pesar de los riesgos, el tan controversial ‘teatro posdramático’, encontrando en la figura del cubano Erom Jimmy, a uno de los interesados en el mismo, quien a través de toda su trayectoria en la dirección escénica -antes en las ciudades españolas de Granada, Sevilla y Madrid, en las que residió durante algunos años, y ahora aquí en Miami- invita al espectador a entrar en un nada complaciente proceso de provocadoras puestas en escena, así como en revisión y deconstrucción de los textos teatrales, a los cuales interviene con una personal mirada, recomponiendo los discursos, apropiándose de ideas ajenas relaborándolas y enriqueciéndolas, sumando con ello conceptos provocando que el resultado navegue hacia nuevas lecturas. Lo anterior pudo ser apreciado una vez más con su propuesta de “Ayer dejé de matarme”, en el Sandrell Rivers Theater, los pasados días 24, 25 y 26 de enero, en una producción de Miami Factory Theater, obra que parte de la original del dramaturgo cubano Rogelio Orzondo, “Ayer dejé de matarme, gracias a ti Henier Muller”, escrita y estrenada en Cuba en el año 2010.

Antes de entrar a comentar dicho trabajo, nos gustaría hablar sobre algunos aspectos del teatro posdramático, del que se ha dicho, entre otras definiciones, que es una cierta práctica escénica, la cual se define por orientar el proceso de la reflexión por encima de la representación, buscando nuevas y arriesgadas formas de comunicación y relación con el espectador. Este tipo de quehacer teatral fue concebido por el investigador teatral alemán Hans-Thies Lehmann, quien dejara registrado sus teorías en su libro Teatro Posdramático (Posdramatic Theater) publicado en 1999, donde dicho autor propone una aproximación abierta a lo que él mismo concibe como una transformación compleja en las prácticas teatrales al uso y donde se va más allá del concepto de drama tradicional, haciendo énfasis en aquellos impulsos y elementos característicos de la propia experiencia teatral -música, improvisación uso de la luz, el tiempo, la proyección del cuerpo en escena, las imágenes videográficas, la desaparición de la frontera espectador-actor -rompimiento total de la la llamada ‘cuarta pared’ del escenario- llevando el teatro a una especie de ensayo abierto, fragmentado, polisemántico y de mayor alcance.

Es de destacar que el propio Lehmann se sorprendiera que sus valoraciones sobre esta nueva visión de la escritura y la puesta en escena, hubieran trascendido las fronteras europeas, siendo adoptadas por teatristas de otros continentes, pues según él mismo acota, sus investigaciones e indicaciones habían sido realizadas sobre características muy propias del teatro europeo y en específico sobre el teatro alemán.

Producto de los conceptos expuestos en su obra y no comprendidos a profundidad por algunos, el propio Lhemann, diez años después de haber publicado su libro, se ve precisado a decir: “Este estudio fue escrito para que resultara ameno e interesante para los propios profesionales de las artes escénicas, por esta razón en algunos puntos las elaboraciones teóricas extensas y detalladas fueron pasadas por alto, lo que tuvo como consecuencias que un buen número de temas teóricos se dejaran abiertos para una discusión posterior más simple. Hecho este, que sin embargo, allanó el camino para una serie de malentendidos, como decir que lo ‘posdramático es lo no textual o que con ello se acaba con el are dramático y todo lo que se le parezca’, a pesar de que en el libro se exponía lo contrario”.

Mirando desde la perspectiva de Lhemann, encontraremos a un buen número de artistas a nivel internacional que con sus propuestas de trabajo son considerados entre los más destacados representantes de este método al encarar el hecho escénico, entre ellos a los alemanes Heiner Muller (dramaturgo, poeta, ensayista, director de escena), Pina Bausch (bailarina, coreógrafa, directora) y Frank Castorf (director escénico), el norteamericano Robert Wilson (diseñador, dramaturgo, director de escena), el polaco Tadeuz Kantor (diseñador, director de escena), el noruego Jon Fosse (dramaturgo), el belga Jan Fabre (pintor, escultor, escenógrafo, dramaturgo, fotógrafo, diseñador de vestuario, compositor, director escénico), así como el japonés Tashi Suzuki (escritor, filósofo, director de escena).

De los anteriores nombres es el de Heiner Muller el que mayor resonancia posee cuando se habla acerca de teatro posdramático, siendo el dramaturgo alemán después de Bertold Brecht de mayor relevancia a nivel mundial. Nacido en la región de Sajonia, vivió los rigores del nazismo, por lo que posteriormente en 1947, una vez creada la República Democrática Alemana (RDA) se afilió al Partido Socialista Unificado Alemán, aunque no por ello dejara de sufrir que el régimen comunista lo silenciara artísticamente, debido del contenido de algunos de sus textos dramáticos en los cuales denunciaba las precarias relaciones entre el ciudadano y dicho régimen político. Al paso de algunos años, producto de que sus obras subieron con mayor frecuencia tanto a escenarios del Berlín Occidental, como del resto de la Europa no socialista, incluido el continente americano, su nombre fue restablecido dentro de los medios culturales de su país. A pesar de haber vivido el acoso y la parametrización social, Muller mantuvo hasta su fallecimiento en 1995, su cercanía con las ideas socialistas.

Sus obras, que no han dejado de subir con frecuencia a los escenarios de todo el mundo, motivaron primero a muchos jóvenes dramaturgos alemanes y de otra partes del mundo más tarde, tomándolas como punto de referencia para construir sus propias poéticas dramáticas en una búsqueda de reconstrucción de la escena, a la vez que ofrecer sus discursos mediante diferentes códigos expresivos que los alejaran del teatro conocido hasta el momento, denominado por ellos como ‘tradicional’. Claro está que tal camino de búsqueda hacia un manera de asumir el hecho teatral desde nuevas perspectivas, ha traído consigo el peligro de una mirada superficial de sus contenidos, al no realizarse un análisis a fondo de los postulados que nos enfrenten hacia el verdadero teatro posdramático y los conceptos expresados por su creador, hecho del que lamentablemente somos testigos demasiado a menudo.

Respecto a la escena cubana, su teatro no ha sido ajeno a estas influencias, aunque llegando con algo de retraso respecto a otros países del continente. Ha sido mediante visitas de diversos especialistas teatrales provenientes de Reino Unido y Alemania, los cuales han impartido numerosos talleres y otorgado becas, que un grupo de jóvenes escritores fueron descubriendo y adentrándose en el conocimiento del posdramatismo, tratando de imponer su legado dentro de la escena nacional. El resultado en su mayor parte ha sido cierta impostación de coordenadas provenientes de culturas muy diferentes y ajenas dentro otra cultura y condiciones, sin encontrar una verdadera integración de aquellos requerimientos con estas otras condicionantes. No obstante entre todos esos jóvenes autores cubanos, Rogelio Orizondo, es uno de los que con mayor ambición se acerca a este tipo de dramaturgia y teatro.

Rogelio Orizondo (Villa Clara, 1983), es un dramaturgo graduado del Instituto Superior de Arte de la Habana, siendo egresado también del taller avanzado de guión de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, en Cuba. Se ha desempeñado como asesor dramático de la muy conocida agrupación habanera Teatro El Público y el matancero El Mirón Cubano. Ha participado en talleres impartidos por figuras destacadas de la escena internacional como Sergio Blanco, Eugenio Barba, Armin Petras, Rafael Spregelburd, Dea Loher, habiendo obtenido una beca otorgada por el Instituto Goethe, el Teatro Máximo Gorki y la Schauspiel de Stuttgart.

Como autor ha escrito además los textos Yo estuve en la misma escuela que William El Magnífico (2016), Yellow Dream Road (2015), El mal gusto (2014), Antigonón, un contingente épico (2012), Aleja a tus hijos del alcohol, Perros que jamás ladraron, (2012), Toda pionera debe saber tirar y tirar bien y Punto Punto Punto (2011), Ese maletín no es mi maletín y La pamplinera (2010), La hijastra (2008), Una obra inconclusa (2008), Vacas (2007), El poeta azul (performance). Igualmente es autor de poemas, narraciones y guiones de cine. En Cuba ha recibido por sus obras los premios Virgilio Piñera, David y el de la Crítica Literaria.

Orizondo integra, junto a otros autores dramáticos cubanos de su generación, lo que los especialistas teatrales de la isla han dado en llamar la ‘Generación de los Novísimos’, grupo que sin lugar a dudas marcó un punto de reflexivo rompimiento dentro de la escritura dramática cubana, provocando un vuelco visceral al entramado dramatúrgico existente, mediante el cual llevaron a las tablas temas que hasta el momento eran considerados tabú o sólo aparecían enmascarados producto de sus alcances sociales y políticos, por lo que rápidamente, a pesar de ser aceptados, premiados y en algunos casos llevados a escena, fueron señalados por las autoridades política-culturales del país. Dichos autores surgen después de un periodo de una notable sequía de nuevos escritores y por ende nuevos textos teatrales, producto a que gran parte de la anterior generación de dramaturgos decidiera abandonar el país en búsqueda de mejores opciones de vida, tratando de dejar atrás la asfixiante atmósfera de control y censura -situación reincidente dentro del ambiente cultural cubano- por lo que esta nueva hornada de autores que salen a la luz con el comienzo del nuevo siglo XXI, darán un brusco salto en el tiempo, que rompe una lógica trayectoria evolutiva dentro de la dramaturgia nacional.

Con dicho salto generacional de una década, los discursos, los intereses, los mensajes y su manera de hacerlo, enfrentarán un violento rompimiento con los cánones manejados por la escena cubana hasta esos momentos, provocando lenguajes que van a hacer estallar la mirada de acercarse al hecho teatral. Es necesario aclarar que dentro del teatro de la isla siempre han habido dramaturgos preocupados por recomponer las formas de construir textos, tales como Virgilio Piñera, José Triana, Nelda del Castillo, solo citando algunos ejemplos, por lo que el interés de búsquedas de estos nuevos autores no debería tomar a nadie por sorpresa.

El texto original de Rogelio Orizondo, ‘Ayer dejé de matarme, gracias a ti Heiner Muller’, sobre el que se construye la obra presentada por Erom Jimmy en nuestra ciudad, tuvo su origen a partir de una solicitud del director y actor cubano Mario Guerra, quien le pidiera al autor que escribiera una obra a partir de tres elementos que a manera de motivación le propuso, con el objetivo de montarla para la graduación de sus alumnos en el Instituto Superior de Arte, de la Habana, reto tomado por Orizondo quien en breve tiempo presentara su texto terminado, el cual tuvo sus repercusiones tanto dentro del ambiente académico como público.

Esta propuesta dramática de Orizondo escrita por cierto con una prácticamente ausencia de signos de puntuación -acercando el texto al conocido flujo de conciencia de los escritores Virginia Woolf, James Joyce y Marcel Proust- ha sido tenida en cuenta como una de las que mayor impacto causó dentro de la escritura teatral cubana de su momento. En la misma el escritor se apropia de conocidos personajes de William Shakespeare -algo demasiado habitual entre los autores de la isla- para transformándolos en otros irreconocibles, introducir preocupaciones, conceptos, ideas que deberían tener que ver con la realidad cubana de alguna forma. A Ofelia, Laertes y Amlet (no Hamlet), nacidos de la pluma del ingles, se sumará un nuevo personaje creado por el autor, uno transexual por demás, llamado Braz.

Orizondo utiliza a través de todo el texto un lenguaje excesivamente procaz a manera de provocación, el cual resulta pesado a la vez que pasado en la búsqueda de lograr lógica expresiva, ya que dicho derroche de contenido vulgar y sexual, no logra una conciliación de conceptos específicos, más allá de mostrar la decadencia moral e intelectual de una sociedad de la que él mismo forma parte -lo que queda en evidencia- recreándose en dejar constancia de ella como marca indeleble de identidad de la sociedad cubana de hoy. El exceso de este tipo de vocabulario en una obra de teatro, al ser llevada a la escena, hace que corra el riesgo de que la frontalidad sonora de dichas palabras produzca un fuerte rechazo en el espectador que las recibe directamente y por lo visto, este autor abusa de ello de manera prepotente.

Esta forma de expresarse, la cual podemos encontrar igualmente en algunas de las obras de otros autores teatrales de su momento, no resulta sin embargo nueva dentro de la literatura de la isla aunque sí dentro de su escritura dramática. Conocidos autores cubanos como Pedro Juan Gutiérrez, Zoe Valdés y Fernando Velázquez Medina, ya habían incursionado desde mucho antes en la literatura con dicho lenguaje crudo, soez, estilo este conocido como ‘realismo sucio’, término que llega al mundo literario a partir de la obra del escritor alemán-estadounidense Charles Bukowski (1920-1994), por lo que su llegada al teatro cubano resulta con bastante retraso.

Orizondo, se propone proyectar en sus textos por una parte, ingentes preocupaciones de carácter intelectual y artísticas, que considera lastran la escena cubana de su tiempo, las que cree necesario dejar atrás, tratando de borrar de un plumazo la rica trayectoria teatral cubana, mientras que por otro lado, introduce otros contenidos de carácter social que enmarcan el ambiente donde sobrevive el ciudadano de a pie, pero que al ser expuestas ambas de manera caótica y sin profundización, se diluyen en un aquelarre de actitudes humanas subversivas, discursos hiper sexualizados e incluso planteamientos que a la luz de los fuertes discursos ideológicos que abruman a la sociedad y al arte hoy en día, en algunos escenarios del mundo podrían considerarse racistas.

Como ya hemos apuntamos la puesta de esta obra llevada a las tablas en esta ciudad, no constituyó una traslación literal del texto al escenario, sino tal y como concibe su trabajo de dirección, Erom Jimmy realizó una interesante y apropiada reelaboración del texto de Orizondo, donde incluso el director transforma ahora al personaje de Braz en el original, en el uno alegórico como resulta ser el de Figura -cambiando incluso su sexualidad- viendo entrar en escena además a uno nuevo: el Enterrador.

Erom con su propia lectura, organiza las ideas planteadas dentro del texto de Orizondo respecto al mundo teatral, hacia preocupaciones más concretas, definiendo con mayor profundidad y vuelo intelectual las mismas, hecho que logra al convertir esa reunión de personajes en el escenario en un posible ensayo de una nueva propuesta teatral, jugando con la condición del teatro dentro del teatro, de manera bien intencionada, la cual permite anclar tanto los discursos existenciales que agobian a este nuevo Amlet-Hamlet shakesperiano con los de las actuales generaciones de actores cubanos, tanto desde esta orilla como de la otra.

Un excelente elenco asumió la representación de esta puesta, el cual estuvo integrado tanto por actores de reconocida trayectoria dentro del quehacer artístico cubano tales como Lili Rentería, Juan David Ferrer y Léster Martínez, así como las jóvenes actrices cubanas también, Crhis Gómez y Kiara Lemus, quienes incorporaron los personajes del Enterrador, Amlet, Laertes, Ofelia y Figura, respectivamente. Respecto a la labor de dichos actores, debemos destacar que el mismo sorprendió gratamente debido a la manera con la que cada uno se introdujo en los roles que asumieron, a sabiendas que navegaban por aguas tormentosas producto a que el estilo y exigencias del trabajo al que se vieron sometidos por parte del director, no pasaba por sus respectivas zonas de confort en cuanto a su acostumbrado desempeño sobre las tablas, hecho que no obstante los peligros que suponía fue sorteado con total profesionalismo.


Analizando el trabajo de cada uno de ellos, debemos comenzar por la interesante caracterización asumida por Lili Rentería, quien con sobriedad en el uso de los recursos expresivos y penetrando en una cuerda dramática nunca antes explorada por ella, nos hace entrega de un personaje seco, duro, intransigente, autoritario en cada uno de sus parlamentos, en perfecta actitud dictatorial, apropiándose de las características personales de una muy conocida figura del medio teatral y académico cubano, fallecida poco tiempo atrás. Sin duda de ningún tipo, el nombre de Enterradora con el que es bautizado dicho personaje, resulta el idóneo ante las galas que adornan al mismo.


Como nos tiene acostumbrado en todos sus desempeños sobre las tablas, Juan David Ferrer, se apropia del personaje shakesperiano con toda la autoridad que su sobrada preparación física, artística e intelectual despliega en cualquier rol que asume. Su Amlet meditativo y apesadumbrado, que lanza un mar de preguntas, sin encontrar respuestas, se convierte en ente provocador y disidente. Sus dudas provenientes de los acontecimientos de una lejana y fría Dinamarca, se vuelcan en las agonizantes condiciones de una tropical isla del Caribe. La plasticidad de sus movimientos, la tesitura exacta de la voz para mostrar cada emoción, hacen de la entrega de este actor una verdadera fiesta para los sentidos.


Léster Martínez, actor siempre de grandes dimensiones sobre la escena, encara su desparpajante Laertes con descarada libertad expresiva, a la cual suma una fuerte sobredosis de energía, convirtiendo su personaje en un torbellino de acción y palabra, que no obstante encuentra en su buen decir el equilibrio requerido, del elemento este del que el actor sabe hacer acopio en todo momento Su versatilidad, plasticidad y complicidad con sus personajes, hace de su profesional entrega la huella que deja con cualquier rol que asume sobre las tablas, demostrándolo una vez más


Las jóvenes actrices Crhist Gómez en el rol de Ofelia y Kiara Lemus como Figura, ambas se desenvolvieron con soltura en sus fuertes y traicioneros personajes, cargados estos de un bravo contenido erótico. Tal vez en el caso de la primera se necesitó algo de contención en la expresividad tanto al decir sus parlamentos como en sus acciones físicas y hasta un poco de introspección en la crudeza de los mismos. No obstante su difícil, por incoherente, agresivo y hasta rechazable personaje, fue conducido a buen término. En cuanto a Kiara, incorporando un ser simbólico, pero igualmente cargado de agresividad y explosivos mensajes, se destacó tanto por sus magnífica presencia física como por su notable dicción, no dejándose arrastrar por la fuerza de los mismos ni la violencia de los acciones sobre el escenario.

En cuanto a la concepción escénica de la puesta, a manera de una pasarela, con público apostado a ambos lados de la misma y utilizando paneles de espejo a ambos extremos, encargados de reproducir las imágenes de los actores, a la vez que multiplicar sus imágenes, constituyó un gran acierto, ya que indujo a que los espectadores formar a ser parte del ambiente escénico dependiendo desde que cual parte se estuviera observando la obra, De igual forma la muy diversa y efectista concepción del vestuario y elementos de utilería en manos de los actores, ayudó a concretar la imagen de un gran espectáculo, a pesar del reducido espacio de representación, ambos aspectos logros de la puesta.


Otro de los aspectos que permitieron conectar a la obra con los espectadores que colmaron la sala los tres días de presentación -lamentable poco tiempo- fue como en esta ocasión un trabajo de reescritura y reconcepción dramatúrgica de un texto, logra situar el resultado por encima de su escritura original, creando algo más acabado, con ideas mejor definidas, exponiendo contenidos y reflexiones tanto de interés social como intelectual de manera más incisiva. Lo logrado en esta oportunidad es un raro e inusual resultado que muy pocas veces se logra cuando un director interviene el texto de un autor, acción que aunque lamentablemente podemos ver más de lo deseado, esta vez logró un buen resultado.


El que la obra “Ayer dejé de matarme” subiera a nuestros escenarios en Miami, fue resultado de una idea concebida por su director Erom Jimmy, de crear un encuentro en esta ciudad con el teatro de corte experimental -barbiano, grotowskiano, posmoderno- bajo el nombre de Muestra Internacional del Teatro y la Dramaturgia Independiente, título el cual sugerimos debiera ser revisado, por cuanto el concepto ‘independiente’ pudiera abrir ciertas interrogantes sobre cuales conceptos se toman en cuenta para realizar dicha categorización. Para esta primera edición se efectuó una clase magistral con la actriz, directora y profesora de teatro, Antonia Fernández, quien viajó especialmente desde la Habana y la actriz Cirenaica Moreira efectuó un performance concentrado en la relación entre naturaleza y sentimientos humanos. Así mismo tuvo lugar un conversatorio donde participaron además del dramaturgo Rogelio Orizondo, Maite Hernández-Lorenzo, investigadora muy vinculada al teatro de la llamada generación de los novísimos, Mario Guerra y Alegnis Castillo, director y una de las actrices de la puesta original estrenada en el 2010 en la Habana, Erom Jimmy, director de la obra y del evento, como también el teatrólogo Habey Echevarría.


Esperamos que este evento, el cual acaba de dar sus primeros pasos, logre mantenerse firme en el siempre difícil espectro del ambiente cultural hispano de Miami, abatido por problemas estructurales de financiación, programación, promoción y públicos, para enriquecerlo, brindar posibilidades de trabajo a directores y actores, ofrecer diversidad al lenguaje teatral, permitiendo que la dramaturgia y el teatro arriben desde diversas regiones del mundo, haciendo su escala en esta ciudad, apuntalando de esta forma las ingentes necesidades de desarrollo artístico que envuelven a nuestros creadores y público en general.



Wilfredo A. Ramos.
Miami, febrero 15, 2025.

Fotos:  Julio de la Nuez.
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